El fallido sector salud
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El fallido sector salud

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El fallido sector salud

05/11/2018
Actualización 05/11/2018 - 9:42

La historia es increíble. En el terreno de la salud es donde más duele el engaño y la corrupción. Ayer, la periodista Dulce Soto publicó en portada de Reforma la historia de cómo el gobierno mexicano ha gastado millones de pesos en un proyecto para producir vacunas contra la influenza después de la epidemia del 2009, y el resultado es grosero: en cerca de una década el gobierno no ha producido ni una sola, aunque ha gastado millones.

Trataré de explicar el laberinto de engaños descubiertos por la Auditoría Superior de la Federación, aquí la historia:

1) Después de la epidemia de influenza en 2009, el gobierno mexicano decidió producir la vacuna en el país porque, en teoría, eso le reduciría costos en caso de que el problema volviera a presentarse.

2) Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) –empresa de propiedad mayoritariamente estatal– adquirió una planta por 237.2 millones de pesos e invirtió 720.1 millones más en remodelarla y equiparla, gastando en total 957.3 millones de pesos.

3) Seis años después, en septiembre de 2015, para iniciar la producción de vacunas se firmó un contrato de Asociación Público Privada en el que el desarrollador se comprometió a terminar la planta, con una inversión de 824.3 mdp.

4) Birmex entregó en comodato, por 15 años, la planta y su equipamiento, además de que se comprometió a adquirir la producción de un total de 533 millones de dosis de vacunas, durante 15 años también.

5) Sin embargo, al realizar una revisión a la empresa en 2017, la ASF identificó que la planta no tiene la capacidad óptima para soportar las cargas de las instalaciones del proyecto APP, por lo que se acordó demolerla y construir una nueva planta, con un costo de 3 mil 41 millones de pesos a cargo del desarrollador del proyecto.

¿Cómo se sostiene un engaño durante dos sexenios? ¿Quién se encarga de darle seguimiento a un proyecto tan relevante como la construcción de una fábrica de vacunas de influenza? ¿Por qué nos enteramos nueve años después de su fracaso?

Un sistema podrido basado en la improvisación nos ha llevado a conocer historias trágicas como esta, y ojalá sólo se tratara de improvisación y no de la constante de los últimos años, que es la consolidación de un desvío, que desde un inicio sólo tuvo el objetivo de hacer millonarios a unos cuantos.

La crisis de influenza, que está por cumplir una década, costó la vida de mil 172 personas, el contagio de más de 70 mil y la parálisis social y económica por semanas del país, y aun así el gobierno decidió que era una ventana de oportunidad para continuar con el abuso. Y ya no se trata de un partido con una marca que se ha convertido en sinónimo de corrupción, porque este caso abarca dos administraciones de dos partidos distintos que abusaron porque en México se puede, porque se simula un contrato, se paga por él y después nadie cumple. ¿Y si la pandemia se hubiera repetido? No hemos entendido que estos abusos cuestan vidas.

En enero de 2017, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares afirmó que durante el gobierno de su antecesor Javier Duarte, la Secretaría de Salud aplicaba “quimioterapias falsas” a niños enfermos de cáncer. Aunque no se pudo comprobar que efectivamente fueran aplicadas a niños estas “quimioterapias falsas”, sí destapó la precariedad de los servicios de salud veracruzanos, no había presupuesto suficiente para los pacientes con cáncer y el desvío en el sexenio de Duarte en el sector salud fue escandaloso.

¿Cuántos estados tienen problemas similares? Ahí están los hospitales sin funcionar de Chiapas, o el de Alta Especialidad de Zumpango que tiene una subocupación. Más los miles de casos que no nos enteramos aún.

¿No nos debería de indignar de la misma manera este proyecto fallido de salud, este engaño que ya nos ha costado cientos de millones de pesos?

Ayer mismo, Natalia Vitela reportaba también para Reforma sobre las miles de quejas por mala atención hospitalaria que recibe la Secretaría de Salud: 80 por ciento de las 39 mil ingresadas.

¿Qué tragedia vamos a esperar que suceda para que casos como estos se vuelvan escándalos que ocupen espacios en la agenda prioritaria de nuestros políticos?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.