El abuso de Sansores
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El abuso de Sansores

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El abuso de Sansores

15/06/2018
Actualización 15/06/2018 - 12:02

La senadora de Morena y candidata a la alcaldía de Álvaro Obregón por la coalición Juntos Haremos Historia facturó a nombre del Senado de la República, entre 2016 y 2017, más de 700 mil pesos en gastos que no corresponden a su labor legislativa. Los servicios administrativos del Senado reembolsaron esta cantidad aceptando entre los gastos: juguetes, desodorantes, tintes para el cabello, vestidos, cafeteras, dulces y decenas de artículos más.

¿Es ilegal? No, el Senado a pesar de tener importantes candados para evitar la opacidad, la discrecionalidad con la que otorgan el dinero a los legisladores a través de 'servicios generales' hace que no exista un filtro entre verdaderos gastos legislativos o de índole personal. ¿Es un abuso? Sí, por donde se le vea. El reportaje publicado por la reportera Fátima Monterrosa exhibe una vez más esta práctica que parecería 'natural' del exceso. La periodista Denise Maerker quien difundió el reportaje a través del noticiero En Punto señalaba que la investigación no excluía a otros senadores, simplemente se contaba la historia de la senadora de Morena porque de ella era de quien tenían “cajas enteras llenas de facturas” solicitadas a través de transparencia.

¿Qué son 700 mil pesos comparados con los desvíos de los exgobernadores priistas? Una burla sin duda; sin embargo, no se trata de comparar montos sino de comparar prácticas abusivas, la de los priistas es sofisticada, es obscena: empresas fantasma, triangulación de recursos destinados a salud o a desarrollo social que termina en botellas de vino de cien mil pesos. Entiendo que no hay punto de comparación en la sofisticación y daño, pero por supuesto que este abuso –que no es menor, 700 mil pesos es una brutalidad de dinero- debe de significar un cambio un replanteamiento en los gastos excesivos del Senado que pagamos todos con nuestros impuestos, esto también es un tipo de corrupción.

La senadora de Morena ha pedido réplica en el espacio de televisión de Denise Maerker para explicar esta situación y ayer publicó en su cuenta de Twitter varios videos de trabajadores de limpieza del Senado diciendo que ellos habían ganado en la rifa del fin de año distintos electrodomésticos, lo publicó con el texto “¡Yo no tengo nada que esconder! Aquí están los beneficiarios de mis 'gastos personales'”. Aunque fuera cierto, nos enfrentamos otra vez a un proceso nebuloso de uso de recursos públicos. ¿De verdad ese es el camino administrativo para comprar regalos para trabajadores de limpieza en el Senado? ¿No son parte de una empresa privada? ¿Si es del propio Senado, Sansores es la encargada de proveer de incentivos a estos empleados?

Hace algunas columnas explicaba de la narrativa que han vendido cada uno de los candidatos a la presidencia, hablaba de la ausencia de la misma en el caso de Meade y Anaya y señalaba que la única que nos ha quedado clara, por ser repetida hasta el cansancio, es la lucha contra la corrupción del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador. El caso de la senadora Sansores toma relevancia por esto, porque es justo en estos niveles cuando se debe reflexionar y poner un alto al abuso. Será fundamental ver la reacción del partido y del propio candidato. ¿Qué le dirá López Obrador a una de sus senadoras más importantes; a su candidata a una de las alcaldías con más relevancia de la ciudad de México? Será una buena prueba para el movimiento a 15 días de la elección de 1 de julio. Creo que podría marcar un precedente en cómo tratará López Obrador este tipo de abuso que, aunque no es ilegal, sí desnuda los mismos vicios que tienen al PRI en un alejado tercer lugar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.