Andrés, ¿oye o escucha?
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Andrés, ¿oye o escucha?

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Andrés, ¿oye o escucha?

11/05/2018
Actualización 11/05/2018 - 9:29

Me preocupa un asunto en particular en la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Hace varias semanas en una mesa de domingo, como las que todos tenemos, un amigo soltó dos preguntas: ¿Por qué sí y por qué no votar por López Obrador? Algunas respuestas tuvieron fundamento, otras no; unas estaban llenas de pasión desbordada, otras no; varios lo odiaban, otros lo amaban, en fin, nada qué destacar de la mayoría de los argumentos, pero hubo uno que se repitió entre varios de los presentes: “Andrés Manuel es profundamente autoritario, sólo se hace lo que él dice”.

Ante tal aseveración decidí hacerles una pregunta a dos de las personas más cercanas al candidato: Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña, y Olga Sánchez Cordero, la ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia, propuesta por AMLO para estar al frente de la Secretaría de Gobernación en caso de llegar a la presidencia. La pregunta fue la siguiente: ¿Podrías darme un ejemplo en donde López Obrador haya cambiado de opinión después de escucharte? No les pido que hablemos de algún tema capital o de una propuesta central de campaña, sólo un ejemplo en donde no hayan coincidido con López Obrador y lo hayan convencido de cambiar su postura.

Considero que ambas forman parte de su círculo más cercano, una en el presente, estando al tanto de absolutamente todo lo que sucede en la campaña, y otra en un futuro no tan lejano, si logra llegar a una de las sillas con mayor poder en este país. Dos mujeres que han demostrado la sensatez que muchas veces se le critica a Andrés no tener.

¿Qué recibí como respuesta? De parte de Tatiana Clouthier una extensa explicación de la importancia de cada una de las voces dentro de Morena: “Todas son escuchadas”, me dijo sin titubear y puso de ejemplo el día que se enteró de la postulación de Napoleón Gómez Urrutia al Senado. “Me reúno con él y le digo, ‘oye Andrés, ¿qué onda con esto (la nominación de Gómez Urrutia al Senado?, me parece que se dificulta o se va a dificultar que yo salga a dar la cara por esto, yo no me siento cómoda con esto’, y me dice ‘no la tienes que dar, Tatiana, bienvenida a la disidencia, somos un grupo plural, de librepensadores y puedes decir esto públicamente’. En este tipo de cosas hay varias donde te podría decir no cabe, y aquí estoy diciendo públicamente: no creo que quepa el comentario de autoritario”. A lo que yo contesté que de todos modos se hacía lo que él quería, porque Napoleón Gómez Urrutia permaneció en la lista de candidatos plurinominales al Senado.

Ayer por la mañana tuve la oportunidad de entrevistar a la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero en el programa de Así las Cosas, de WRadio, y recibí esta respuesta: “Sí me escucha, por supuesto. Yo le he platicado cómo podríamos instrumentar esta Ley de Amnistía, cómo se podría llevar, lo que es la justicia transicional, todo eso lo he platicado con él. Hay temas que son de vida de él y que yo no estoy de acuerdo, pero que son temas de vida y así me lo ha dicho: ‘son mis temas desde que nací y que son temas irreductibles para mí’”. Como ejemplo, Sánchez Cordero puso el desafuero al presidente de la República y la revocación de mandato, ambos postulados de AMLO que ella no comparte. Ejemplos, más bien, de que aunque la escucha, no logró hacer que cambiara de opinión.

Otro ejemplo de algo en lo que no coinciden del todo: echar atrás la reforma educativa. Para Sánchez Cordero no se trata de radicalmente reducirla a cero como lo ha dicho el candidato, sino, más bien, revisarla para que se pueda implementar de acuerdo con las realidades regionales de un país tan complejo y multifactorial como el nuestro. “¿Tú crees que Andrés Manuel va a estar en contra de ir hacia la sociedad de la información y hacia la capacitación de los maestros? ‘Claro que no. Vamos a ver las realidades’”, dice sin dejar claro si ese matiz que ella pone al tema es algo de lo que convenció al morenista.

Tal vez haya sido que ambas mujeres no lo habían pensado y en el momento no les vino a la mente ningún ejemplo, o tal vez no haya ningún ejemplo y efectivamente López Obrador sea un hombre que escucha, pero no es capaz de cambiar de opinión.

Lo que busca esta columna es conocer esas historias, saber en qué momento el candidato puntero se ha equivocado –como cualquiera– y gracias al consejo de sus cercanos ha cambiado su manera de pensar. ¿Por qué no hemos visto en el candidato puntero esta escala de grises que su equipo cercano sí muestra?

Hasta ahora, López Obrador lidera la intención de voto, pero para los ciudadanos es importante saber que no sólo se tendría a un partido distinto al PRI en colores o al PAN en postulados, sino saber que el hombre que llegue a Los Pinos no es un erudito que jamás falla, sino un líder que se rodea no sólo de mujeres capaces, sino de mujeres a las que está dispuesto a escuchar, más que oír. Porque un líder no es el que puntea en una encuesta, sino el que sabe reconocer que otros a su alrededor, con una postura diferente, pueden tener razón.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.