La Inteligencia Artificial requiere inteligencia y experiencia
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La Inteligencia Artificial requiere inteligencia y experiencia

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La Inteligencia Artificial requiere inteligencia y experiencia

07/12/2018

Justo hace dos semanas escribí en este espacio una columna titulada “Cuando Minority Report nos Alcanzó”. Ahí hablé sobre el inspector de la policía de Nápoles, Elia Lombardo quien gracias a su experiencia fue capaz de desarrollar un algoritmo que perfeccionó a tal nivel que hoy en día ya puede predecir delitos y abre la posibilidad de detener a presuntos sospechosos sin siquiera desenfundar un arma.

Pasaron unos días y de pronto, me sorprendió un correo que decía “Buenas noches, me gustaría agradecer el artículo, que considero precioso y veraz.” En el cuerpo del correo remató, “Aprecio mucho el estudio competente y motivador. Considero tu disposición para el futuro. Atentamente, Elia Lombardo.”

Mi primera reacción fue sonreír, la segunda contestarle de vuelta y preguntarle si él se dedica a desarrollar algoritmos como el X-law, la herramienta que lo llevó al reconocimiento internacional. A partir de eso lo he entrevistado en varios correos donde me contó lo siguiente.

Resulta que dicha herramienta fue concebida después de un largo periodo de estudio impulsado por la necesidad de terminar con la delincuencia depredadora pero de una forma diferente. Normalmente, los organismos encargados de hacer cumplir la ley (léase, la Policía), aplican algunos métodos dudosos de control en las que incluso, se incurre en algún delito y cuando hay resurgimiento de alguno de estos eventos delictivos pues aumenta la alerta social.

Elia me platicó que, en 1999 se negó a seguir con estos mecanismos de control porque lo único que pasaba era seguir una carrera continua hacia el crimen, con problemas cíclicos que no hacían más que empezar una y otra vez, no se acabarían nunca. Entonces, le fue necesario anticipar, prevenir, pero antes de crear el método, -que más tarde se convertiría en este algoritmo-, tenía que saber si los KPI (indicadores clave), de las actividades delictivas, efectivamente se podía predecir con anticipación y lo consiguió.

Destacó que la parte de Inteligencia Artificial, que circunda el algoritmo, no se centra en las personas, sino en el modelo que se construyó y perfeccionó gracias al tiempo, por lo que todos los datos recabados a través de 20 años se plasman en el algoritmo para que de forma autónoma pueda crear alertas predictivas. Este es el secreto.

La experiencia es la clave de su éxito, Lombardo me reconoció que en mi columna anterior lo pude plasmar y complementó esta parte diciendo que esta experiencia es necesaria para comprender cuáles son los KPI de los delitos en territorio urbano y cuáles son las señales para reconocerlo.

Que su experiencia esté al servicio de la sociedad no ha sido tarea fácil, puesto que en el cuerpo policiaco al que él sirve, no hay investigación ni desarrollo. Él no es un académico, no es investigador estudiado sino empírico que se define como un simple inspector de policía con un poco más de responsabilidades, por lo que es importante saber que todo esto lo llevó a cabo solo, desde el inicio de la investigación y desarrollo y no por hacer de esto una profesión, sino por la simple preocupación de cambiar su entorno.

El X-law por el momento no es un proyecto comercial, él da a conocer a través de su blog las experiencias y difunde este método. Cabe señalar que Elia Lombardo, es autor de un libro llamado Security 4P, donde explica más a fondo su método innovador y las fases por las que pasa que son: precisión, proactividad y participación.

Elia y yo nos despedimos esta vez con una nueva premisa, la de su pronta visita a México, donde nos podrá explicar de nuevo cómo nació todo, pero esta vez, con una taza de café de por medio en vez de una pantalla de computadora. No todos los héroes tienen capa, algunos sólo tienen que blandir sus algoritmos y en un universo paralelo sería personaje de Stan Lee.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.