La IA y la decepción que viene
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La IA y la decepción que viene

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La IA y la decepción que viene

18/05/2018

Dentro de poco te sentirás decepcionado de la Inteligencia Artificial (IA). ¿Que cómo lo sé? Porque justo ahora estamos en la fase en la que hay una alta expectativa y hay una enorme visibilidad del tema. Todos hablan de ella, pero nadie sabe para qué sirve.

En Princeton hay una guía específica que describe cinco etapas por las que atraviesan las tecnologías emergentes antes de ser adoptadas y asimiladas por el mercado.

La primera es la fase de lanzamiento al mercado, le sigue la etapa de despegue: empieza a estar en boca de todos, luego llega al punto máximo de visibilidad, con enormes expectativas. Usted está aquí.

Ahí es cuando explota la burbuja: no se entiende bien para qué sirve, no se le encuentran tantas aplicaciones prácticas… con más experiencia, la gente comienza a entenderla realmente, se usa comercialmente y, ahora sí, se vuelve cotidiana. ¿Alguien sabe para qué sirve Alexa además de prender la luz?

El mejor ejemplo que podemos citar en estas cinco fases es internet como tecnología. Luego de popularizarse el correo electrónico o “tener una página” para hacer millonarios negocios de garage, en 2001 la burbuja explotó y dejó hondas dudas sobre la economía digital. Tres años después surgió Facebook y empezó la era de las redes sociales.

Hoy la mayoría de la humanidad usa internet cotideanamente. Con la IA estamos en la etapa de alta visibilidad y expectativas, de ahí que empecé diciendo que dentro de poco le decepcionará, antes de que la adopte, para siempre, en su vida.

Las grandes empresas contribuirán para que el proceso de asimilación se acelere y se cumpla. Amazon, Apple y Google, por ejemplo, lo han explorado para el usuario final a través de sus asistentes virtuales. Watson, de IBM, se ha ocupado más de asuntos empresariales, si bien por ahora su interacción está a nivel de ser campeón de Jeopardy. Ellos ponen la tecnología, pero nos dejan los proyectos de valor. Nos dan el qué, pero nos dejan el cómo.

Google dio un empujón a la tecnología, al presentar varias aplicaciones que usan IA, mismas que, según su presidente Sundar Pichai, llegarán paulatinamente a todos los usuarios. Una de esas propuestas es Dúplex que ha causado polémica desde ahora. Resulta que es un servicio en el celular en el que pides a la asistente virtual que haga llamadas para concertar citas. Desde reservar una mesa en un restaurante hasta hacer una junta con tu cliente.

El problema es que los robots no respetan el equivalente al Registro Público para Evitar Publicidad —de Profeco—. Lo cierto es que las llamadas automatizadas (con IA) cada vez son más usadas. El riesgo es que se usen con fines ilícitos. Imagínese a su robot contestando una llamada de extorsión.

Veremos crecer la IA entre los usuarios y hacerse costumbre. Pero antes pasaremos por una etapa de decepción. Es inevitable: veremos quién logra salir victorioso del otro lado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.