¿La IA diseñará políticas públicas en el próximo sexenio?
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¿La IA diseñará políticas públicas en el próximo sexenio?

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¿La IA diseñará políticas públicas en el próximo sexenio?

06/07/2018
Actualización 12/07/2018 - 16:03

Bien dicen que la mitad de una buena comunicación es saber escuchar. Esta premisa cobra niveles inimaginables cuando se combina con inteligencia artificial y redes. Las “benditas redes sociales”, como dijo el virtual presidente electo.

A lo largo de todo el proceso electoral, en Metrics registramos el pulso de las redes sobre preferencias de voto y apoyo para los candidatos. Reportamos, también, cómo los bots, algunos automatizados, y otros de carne y hueso, conducían campañas de conversación, negativa o positiva, contra los distintos aspirantes.

Pero hoy ya existe una herramienta mucho más refinada: la que escucha a las redes sociales. Es Inteligencia Artificial (IA), cuyos algoritmos están programados para escuchar conversaciones e ir aprendiendo de ellas. Puede identificar los patrones de comportamiento, segmentarlos, analizarlos y llegar al punto más fino de la conversación social que, combinado con big data, da para construir análisis completos y prever tendencias.

Casos como quejas sobre inseguridad, pueden cruzarse con datos locales para hallar, por ejemplo, que no hay suficientes luminarias en la zona. También permite el diseño de escenarios para hablarle a distintas audiencias, segmentar y medir cómo reaccionarían ante determinadas propuestas o discurso. La IA puede ser la herramienta clave para la consolidación de gobiernos y políticas públicas, porque cada conversación que entra a un algoritmo, te permite analizar y predecir las probabilidades de aceptación o rechazo frente a determinadas circunstancias.

La IA puede ayudar a diseñar las políticas públicas y correr esos modelos en un simulador, para analizar alcances, crear discursos, hacer ajustes y convertirlos en programas congruentes con las promesas de campaña. En el futuro, los gobiernos podrán ir mejorando a medida que afinen su capacidad de escucha, reacción, pero sobre todo de anticipación.

Ya quedó demostrado por AMLO, el único que reconoció la tarea de las redes en su proceso de elección. Reaccionó más como un millennial, que como un Baby Boomer. Hizo “un Obama”, en el sentido en el que aplicó la conversación de los medios sociales a sus propuestas.

Conforme estas prácticas se extiendan, los funcionarios y políticos se volverán más sensibles a la interacción de la opinión pública digital. Que el bono democrático les durará, a lo mucho, un año. Y después… ya veremos qué pasará. Lo que sí, es que se verá obligado a continuar con la lectura correcta de la población.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.