Opinión

Javier Duarte,
¿un paso al lado?

1
  

  

Javier Duarte. (ilustración)

El foco rojo para el PRI en las elecciones del próximo año es Veracruz, donde va dividido hasta el encono y tiene a un gobernador que le resta todos los días y no le suma nunca.

A estas alturas el gobernador está metido de lleno en la descalificación de adversarios de dentro y fuera del PRI, con adjetivos y desplantes que enturbian el proceso en un estado clave para el país y para su partido.

No es el único mandatario estatal priista que tiene a su entidad ahogada en deudas y despliega un odio enfermizo hacia precandidatos de su partido. Hay otros casos emblemáticos donde se dan estos mismos fenómenos.

Pero Veracruz no es Quintana Roo. Se trata de un estado grande y su influencia en la elección presidencial es considerable. Tiene ocho millones de habitantes y un padrón de cinco millones 724 mil 939 electores.

El PRI ya no tiene Nuevo León, no tiene el DF, Jalisco se le escapa de las manos, el Estado de México todavía le reditúa pero no tanto, y así como va tiene perdido Veracruz.

Con esos números en los estados grandes el PRI no puede aspirar a retener la Presidencia.

Tal vez eso sea lo que le convenga al país, pero Veracruz no se merece seguir por el camino en que sus autoridades van conflicto tras conflicto.

Hace unos días Javier Duarte llamó “perro” a uno de los aspirantes panistas a la candidatura al gobierno estatal. Y a un senador de su partido le regaló una caña para que pesque peces gordos (corruptos) en su familia.

A nadie le conviene que Veracruz llegue a las elecciones en un ambiente tan polarizado como lo tiene el gobernador Javier Duarte.

Desde el PRI se han hecho fuertes señalamientos de corrupción y mal gobierno en ese Estado: “además de saqueada, la sociedad veracruzana percibe el escarnio que hacen de esto los responsables de la corrupción y de la impunidad en Veracruz”, dijo el senador Héctor Yunes Landa sobre el gobernador que es de su propio partido.

La Auditoría Superior de la Federación advirtió sobre el desvío de recursos en el gobierno de Veracruz, y el senador José Yunes Zorrilla (también del PRI), un político serio y prudente, apuntó que esos desvíos son ilegales.

“Se puede hablar de que existen actos de corrupción, es un clamor en los ciudadanos, es el gran tema y, sin demagogia, la gente lo que quiere es acabar con la corrupción”, sostuvo el senador José Yunes.

Es decir, no hay una campaña de la oposición en contra del gobernador del Estado, sino que es un hartazgo tan extendido que llega a los propios priistas.

¿Qué espera el PRI para pedirle a Duarte que se haga a un lado?

Incluso el gobierno tendría que sugerirle que dé un paso lateral y permita elecciones en un ambiente menos crispado en esa entidad, que es de las más importantes del país, una de las más ricas, pero a la vez una de las más pobres, más endeudadas y más asediadas por la
delincuencia.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
El populismo y la paranoia ranchera
Eruviel no piensa en el 2018… ni en el 2017
El candidato independiente