Opinión

James B. Comey, el meteorito

   
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James B. Comey

El meteorito capaz de cambiar las coordenadas de la elección presidencial provino del lugar menos esperado. El director del FBI, James B. Comey, envió una carta al Congreso en que reconsidera la investigación sobre los correos de Hillary Clinton, por la evidencia encontrada en una computadora de Anthony Weiner, excongresista y esposo de la mano derecha de la candidata demócrata.

Sin embargo, la carta es muy imprecisa ya que señala que no hay certeza de que la evidencia inculpe a Clinton ni tampoco especifica el tiempo que llevará analizar los correos en cuestión. El problema está en que dicho pronunciamiento se realizó 11 días antes que se celebre la elección, en un contexto que era completamente favorable a la candidata demócrata.

Trump aprovechó inmediatamente el comunicado y declaró que el escándalo era el mayor hecho de corrupción ocurrido desde Watergate. El hecho es que la encuestas están reflejando ya un ascenso de Trump; la ventaja promedio de Clinton en el sitio Real Clear Politics se ha reducido a 2.9. La gravedad de lo que está ocurriendo reside en dos cuestiones fundamentales: primero, el director Comey rompe una tradición y un principio que tiene que ver con la reserva que se debe guardar en un proceso de investigación; y segundo, el señalamiento es completamente ambiguo, ocurre a escasos días de la elección y está afectando el proceso electoral.

Dada la imprecisión y generalidad de la carta de Comey, bien podría ocurrir que a poco de celebrada la elección, el director del FBI declarara que no encontró ninguna evidencia concluyente, pero para entonces el daño ya estará hecho. Para agravar las cosas, se sabe que Comey actuó motu proprio, pese a que el departamento de Justicia, del cual depende el FBI, le sugirió que guardará la prudencia del caso.

Y no sólo eso. El FBI está investigando el hackeo de los correos durante el proceso electoral, pero se ha negado a revelar cualquier información sobre la presunta vinculación entre el entorno de Trump y el gobierno ruso porque no quiere afectar el proceso electoral. Así que, como ha afirmado Matthew Miller, exvocero del Departamento de Justicia: no se puede aplicar el rasero standard a un candidato y reglas completamente diferentes al otro.

Sobra decir que si Comey tiene un verdadero prurito por aplicar la ley, tendría que haber esperado a tener evidencia definitiva. Porque si la obtiene, podría presentarla en cualquier momento, iniciándose el proceso correspondiente.

Imposible saber qué es lo que motiva al director del FBI. Pero pasará a la historia como el personaje que rompió protocolos institucionales e intervino abiertamente en una campaña presidencial. Amen que sienta un precedente muy serio y negativo porque desacredita la imparcialidad del FBI.

Lo escandaloso y paradójico del caso salta a la vista. Donald Trump no sólo ha denunciado un complot en su contra, sino ha señalado que bajo ninguna circunstancia reconocerá su derrota. Doscientos y tantos años de tradición y solvencia democrática e institucional han sido tirados por la borda. En la misma tesitura ha declarado una y otra vez que saltará por encima del entramado legal y que está dispuesto a romper acuerdos y pactos internacionales, para no hablar de violar abiertamente la ley con la retención de las remesas de inmigrantes para financiar el muro de la frontera.

+Vivimos, sin duda, tiempos aciagos. El sólo hecho de que un personaje como Trump sea apoyado por la mitad de los electores estadounidenses, con una clara mayoría blanca masculina, es aberrante y espeluznante. El mundo pende de un hilo muy delgado.
Porque nunca antes, en la historia de la humanidad, un hombre insensato y arrebatado ha detentado tanto poder –con la consecuente capacidad de destrucción– como el que se depositaría en Donald Trump.

El efecto Comey, la experiencia del Brexit y la tasa de participación de los partidarios de Clinton son tres factores que elevan el grado de incertidumbre de la elección presidencial. Las probabilidades siguen a favor de la candidata demócrata, pero no se puede descartar la posibilidad de una victoria de Trump. Así que oremos y encomendémonos a la guadalupana.


Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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