Opinión

Jalisco: operativo fallido

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Bloqueos en Jalico

La Operación Jalisco inició el viernes a las nueve de la mañana pero no salió como se esperaba. Desde hace casi un mes, luego de que la respuesta del Cártel Jalisco Nueva Generación por el abatimiento de Heriberto Acevedo Cárdenas, El Gringo, uno de los jefes sicarios de la organización en Guadalajara, fue intentar asesinar al comisionado general de Seguridad Pública del estado, Alejandro Solorio, y emboscar a un convoy de policías de la Fuerza Única, que dejó un saldo de 14 policías muertos, se decidió ir tras el jefe de la organización, Nemesio Oseguera, El Mencho, y desarticular al grupo criminal. Es decir, fracasó.

El plan comprendía la vigilancia de 23 municipios y tomar el control de dos, que seguirían la suerte de Cocula y Casimiro Castillo, donde en diciembre pasado la Fuerza Única asumió la seguridad pública y detuvo a unos 70 elementos de quienes sospechaban vínculos con el narcotráfico. El nombre de esos municipios se mantuvo en secreto, pero el viernes pasado se supo, por el énfasis de las acciones y la intensidad de los enfrentamientos, cuál era el objetivo primario: Ayutla, a 157 kilómetros al sur de Guadalajara.

La selección no fue aleatoria. La información de inteligencia de la Marina tenía ubicado a Oseguera entre Ayutla y El Grullo, donde vivía hasta hace poco. Desde esa zona operaba sin problemas gracias a su red de protección institucional. Un funcionario del gobierno de Jalisco confirmó que los enfrentamientos más fuertes se dieron en Ayutla, aunque las acciones más espectaculares fueron en Guadalajara, donde hubo 39 narcobloqueos y se incendiaron 11 bancos y cinco gasolineras, con lo cual la atención se centró en la capital del estado y se distrajo la mirada del bastión de El Mencho. La operación en Ayutla incluyó unidades militares, y en un municipio cercano, Tonaya, los narcotraficantes derribaron un helicóptero del Ejército, el primero en ser abatido por criminales en la historia de la lucha contra la delincuencia organizada.

La Operación Jalisco comenzó a las nueve de la mañana del viernes, y seis horas después los enfrentamientos se habían extendido a Colima, Guanajuato y Michoacán. La periodista experta en temas de seguridad, María Idalia Gómez, detalló el viernes en el portal Eje Central la estrategia que siguió el Cártel Jalisco Nueva Generación tan pronto como se inició la acción de las fuerzas gubernamentales: “En un despliegue logístico que sólo requirió de 90 minutos, células del crimen organizado, de manera secuencial y bien organizada, cerraron arterias de comunicación esenciales para el comercio y vacacionistas en Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán.

“El objetivo de esta operación fue generar caos en toda la región, detener la movilidad de las fuerzas federales y estatales para crear temor en la población, tanto en los habitantes como en los vacacionistas que se dirigían a las playas de Jalisco, Nayarit y Colima. Se trató de una operación sin precedentes en el país y que se llevó a cabo, de acuerdo a funcionarios consultados, por parte de personas armadas, la mayoría hombres jóvenes que portaban algunos de ellos chalecos antibalas y otros playeras tipo polo, rifles de asalto y transitaban en automóviles y camionetas en células de dos y cuatro personas”.

La descripción de la capacidad operativa del Cártel Jalisco Nueva Generación contrasta con las fallas tácticas de la Operación Jalisco. En ésta, las fuerzas federales y estatales diseñaron la operación de captura, y lo que enfrentaron fueron acciones casi simultáneas en cuatro estados que requirieron meticulosa sincronización y capacidad para movilizar recursos. La organización criminal fue capaz de que tan pronto comenzara la acción federal, respondiera con acciones en 25 municipios de Jalisco, interrumpieron el tránsito en 39 carreteras y voltearon de cabeza a Guadalajara.

La reacción criminal dejó el sabor de boca de que esperaban esta operación y se prepararon para ella. A decir de periodistas tapatíos, su experiencia el viernes fue observar una organización mucho más preparada y organizada de lo que habían visto antes, y con una capacidad de accionar múltiple bajo un mando general. En cambio, la planeada Operación Jalisco sufrió desde el principio, al no tener previsto aparentemente la reacción en su contra. Más aún, de acuerdo con la investigación de Gómez, la caída del helicóptero terminó de colapsar el ritmo del operativo federal.

Seis horas después de haber iniciado los enfrentamientos, las fuerzas federales no pudieron capturar a El Mencho, a quien esperaban sorprender. La reciente experiencia en Tamaulipas, donde tras las capturas de jefes de zona se activaron acciones de respuesta y pusieron en aprietos a las fuerzas federales, no parecen haber sido tomadas en cuenta para reforzar el plan de acción y desplazar un mayor número de elementos a la zona de operaciones. No se registraron bajas en el lado criminal, aunque se detuvo a 14 de ellos.

El presidente Peña Nieto dijo el viernes que esa organización criminal sería desarticulada. Así estaba pensada la Operación Jalisco, pero no lograron el objetivo. Las acciones de reacción del viernes y la falta de capacidad táctica operacional que reflejaron las fuerzas federales, muestran insuficiencias e incapacidades gubernamentales. El enemigo fue más grande y poderoso que el Estado. Es imperdonable. El diseño del operativo fue fallido y su ejecución, aún peor. ¿No habrá responsables? Después de todo, la primera batalla real contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, la perdieron.

Twitter: @rivapa

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