Opinión

Jalisco, cambios tardíos
y polémicos

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Cártel Jalisco Nueva Generación. (Tomada de Twitter)

GUADALAJARA, Jal.- Hace días una amiga preguntaba en Facebook cuál es la tolerancia razonable cuando un dentista va retrasado en la cita pactada. Quince minutos, respondimos algunos. Otra persona agregó: si la cosa era en un lugar distinto al Distrito Federal, la quejosa, y supongo que doliente, debía asumir que la tardanza podría ser mayor. Horas más tarde, la paciente posteó que el odontólogo fue muy impuntual, pero que quedó más que satisfecha con la intervención. El problema es, en efecto, cuando la espera no vale la pena. Como está pasando en Jalisco.

El 7 de junio fue una fecha catastrófica para varios políticos. Rodrigo Medina dijo adiós a su ilusión de mudarse de Nuevo León al gabinete federal; Guillermo Padrés tendrá que cuidarse de que no lo metan a la cárcel quienes le sucederán en Sonora; el capitalino Miguel Ángel Mancera ha emprendido una fuga hacia delante (todavía no es posible determinar si con más o menos éxito), y en Jalisco no hay quién entienda la tardanza de Aristóteles Sandoval para intentar salir del atolladero en que está tras perder la zona metropolitana de Guadalajara y la mayoría en el Congreso del estado, ambos espacios hoy en poder de su rival Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano.

A diferencia de Mancera, que al cambiar su equipo mandó un mensaje de haber entendido el golpe que la ciudadanía le dio, su homólogo jalisciense Aristóteles Sandoval lleva semanas anunciando que transformará su gabinete, pero como lo describió alguien de esta tierra: “todo es muy extraño, los cambios y los no cambios, pues los segundos son más que los primeros”.

Porque en efecto, Sandoval sí ha hecho un par de cambios en estos 50 días, ayer el más reciente. Pero han resultado a cual más desconcertantes.

A pesar de que durante meses defendió a Luis Carlos Nájera como fiscal del Estado –el mandatario decía vehementemente que en contraste con la violencia desatada por el Cártel Jalisco Nueva Generación, las cifras de la inseguridad iban a la baja en la mayoría de los rubros–, hace dos semanas quitó a ese policía transexenal y puso en tan delicado puesto a Eduardo Almaguer, hasta entonces secretario del Trabajo y cuya nula experiencia en el área policial llevó a un cartonista de la edición local de Proceso a bautizarlo como Almateur.
Ante uno de los mayores retos criminales de la historia reciente, Sandoval eligió jugársela con un cuadro de toda su confianza pero que tendrá una curva de aprendizaje de pronóstico reservado. Singular apuesta.

Y apenas este lunes, el gobernador jalisciense antes que elegir a un técnico para la secretaría de Movilidad, en ese puesto nombró a un… policía, su amigo Servando Sepúlveda. Operadores del gobernador defienden este nombramiento alegando que se trata de un cuadro que meterá orden a la corrupción en oficinas de licencias, de tránsito, etcétera. ¿Será que el nuevo secretario va a arrestar a los corruptos?

Finalmente, ayer nombró a uno de los autores de la derrota electoral en la Secretaría de Desarrollo Social. México produce pobres pero el gobierno acomoda en la cartera social a operadores fallidos.

En 2012, los priistas de Jalisco recuperaron el poder gracias al hartazgo que había con los panistas. Sin cambios ni mensajes claros del gobernador Sandoval sobre lo que busca para el resto de su periodo, el PRI está enfilado a no durar más de seis años en el Palacio de Gobierno.

En las próximas semanas quedará claro si el gobernador acertó en sus cambios o si la tardanza ni siquiera valió la pena.

Twitter: @SalCamarena

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