¡Son los indecisos, estúpido!
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¡Son los indecisos, estúpido!

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¡Son los indecisos, estúpido!

22/05/2018
Actualización 22/05/2018 - 12:31

1. Hoy estamos a 39 días de la jornada electoral. El próximo debate se realizará el 12 de junio y el Mundial de Futbol iniciará dos días después. La contienda por la presidencia de la República ha entrado en la recta final.

2. Las encuestas señalarán en los próximos días al vencedor del debate. De hecho, el desempeño de Anaya fue bueno. Sin embargo, no está claro si le bastará para registrar un incremento en sus intenciones de voto.

3. Meade, por su parte, estuvo mucho mejor que en el primer debate. Se vio más seguro y articulado. Pero, a escasas cinco semanas del primero de julio, se antoja muy difícil, por no decir imposible, que pueda remontar del tercer lugar y disputarle la victoria a López Obrador.

4. Después del fiasco del primer debate, la gran incógnita era AMLO. Ahora cambió la estrategia y decidió contraatacar. No le fue bien. Carece de propuestas y se traba. Pero no es para nada evidente que ese fracaso le vaya a pegar en las intenciones de voto. Quienes han decidido votar por él están en modo avión. Nada los mueve ni conmueve.

5. Otro factor relevante es la salida de Margarita Zavala. Su equipo y sus electores están más cerca de Anaya y del PAN que de cualquier otro proyecto, incluido Meade. Quien, por lo demás, al mantenerse en el tercer sitio, se vuelve cero atractivo para el voto útil.

6. Desde la perspectiva de la campaña, López Obrador resultó ganador en un sentido preciso. Logró contener los daños y la proximidad de la jornada electoral trabaja a su favor.

7. Sin embargo, pese a la ventaja de López Obrador, la contienda no está decidida como parecen apuntar los agregados generales de las encuestas. Primero, porque hay una divergencia muy fuerte entre los diferentes sondeos, que van de 6-9 puntos a 26. Y segundo, porque el número de indecisos es muy grande y son los que inclinarán la balanza.

8. Así que tal como decía Clinton en 1992, ¡Es la economía, estúpido! Hoy, Anaya debe exclamar, ¡Son los indecisos, estúpido! La cuestión es dónde y cómo buscarlos.

9. Anaya y su entorno, particularmente Jorge Castañeda, se equivocan al pensar que pueden desgranarlos de los electores favorables a López Obrador. La gran mayoría de ellos, incluso los más lights, están -como dije- en modo avión.

10. A los indecisos hay que buscarlos, valga la redundancia, entre los indecisos. Aquellos que simplemente no han decidido por quién votar. Con una apostilla: el universo de los indecisos se divide entre quienes piensan ir a votar y quienes son más apáticos y ni siquiera han decidido si irán a sufragar.

11. Hasta ahora, incluso durante el debate, la estrategia de Anaya ha sido utilizar un lenguaje moderado para contrastar viejo-premoderno vs. nuevo-moderno. Pero no ha dado resultados. Doy un dato: a finales del año pasado la coalición PAN-PRD-MC tenía una intención de voto de 32 por ciento. Sin embargo, apenas ahora Anaya lo está rozando.

12. Para movilizar a los indecisos hay que ir a la raíz. El dilema profundo de esta elección es entre una visión democrática -con todas las carencias que se quiera- y un enfoque populista que identifica al pueblo bueno y sabio con un líder omnipotente y omnipresente.

13. El riesgo, entonces, no es que AMLO falle y en seis años entregue el poder, sino que se entronice y no esté dispuesto a admitir sus errores ni ningún resultado electoral que cuestione su presidencia. El presente de Venezuela puede ser el futuro de México. Quien no reconoce sus derrotas como candidato, ¡por qué habría de reconocerlas como presidente!

14. Para movilizar a los indecisos, incluidos los apáticos, hay que poner en claro lo que realmente se está jugando en esta elección. Vargas Llosa lo ha señalado con toda precisión cuando llama a los mexicanos a no suicidarse.

15. De manera increíble, esos llamados no tienen eco alguno en Ricardo Anaya ni en su entorno más cercano. Ni los ven ni los oyen. Pero Vargas Llosa no es el único. La lista de mexicanos (incluidos intelectuales) que pensamos como él es vasta.

16. Por último, están los priistas más lúcidos que entienden dos cosas: a) que la victoria de AMLO será el fin del cambio estructural; b) que cooptará a los priistas y el PRI desaparecerá.

17. Ese es el universo del voto útil que puede dar la victoria. Pero para eso hay que movilizarlo. Anaya y su entorno tienen la palabra. ¿Lo entenderán?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.