Consideraciones extemporáneas
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Consideraciones extemporáneas

05/06/2018

El tiempo está encima. Faltan veinticinco días para la jornada electoral. El mundial empieza el 14 y los medios y la gente estarán inmersos en los partidos de futbol. Amén del autismo de Anaya y su equipo. Van, pues, estas consideraciones extemporáneas.

1.- Si Felipe Calderón hubiera hecho una campaña como la que está haciendo Ricardo Anaya, López Obrador habría ganado la presidencia de la República el 2 de julio de 2006.

2.- Fue un error estratégico centrar la campaña en golpear a Peña Nieto con el objetivo de arrancarle a AMLO la bandera del cambio radical. Mientras López Obrador le ofreció amnistía, Anaya prometió meterlo a la cárcel. ¿Resultado? El candidato de Morena siguió subiendo y Anaya se estancó.

3.- La estrategia contradice la tesis que el PRI está tan desprestigiado que su derrota se puede dar por descontada. Porque, si así es, el enemigo a vencer no es ni Peña ni los priistas, sino el candidato de Morena. A quien hay que combatir frontalmente y no a través de una carambola de dos bandas.

4.- AMLO tiene años y años predicando y denunciando la existencia del PRIAN. Y, según sus palabras, le costó mucho tiempo y trabajo que la gente interiorizara esa visión. Ahora, la idea ‘original’ del Frente, a unas semanas del 1o de julio, es alertar sobre la existencia de PRIMOR. Tarde, muy tarde. En todo caso, hay que desearles suerte en la próxima reencarnación.

5.- En 2006, AMLO cometió un error que cambió las tendencias electorales: “¡Cállate, Chachalaca!”. En este proceso ha cometido no uno sino un sinnúmero: desde pronunciamientos contra la Suprema Corte hasta el reclutamiento de Nestora y Napito. Pero en lugar de una avalancha de spots, hubo un silencio estruendoso.

6.- No hay que confundir guerra sucia con campaña negativa. La primera alude al conjunto de acciones ilegales y violentas que se ejercen contra alguien. La segunda es connatural a los procesos democráticos porque aporta información relevante a los electores. AMLO las ha confundido deliberadamente, por razones obvias. Pero cómo explicar que Anaya y sus asesores hayan caído en el garlito.

7.- Las alianzas son capitales en política. Los frentes y coaliciones lo confirman. Pero Anaya y su equipo parecen expertos en demoliciones. Felipe Calderón ha sido aludido por la campaña a favor de la paz, que implícitamente lo señala como el presidente que inició la guerra que hay que terminar. Cómo esperar entonces que Margarita Zavala se sume a la campaña del Frente por México.

8.- Ofrecimientos erráticos. La Renta Básica Universal se lanzó como una idea innovadora, pero luego se abandonó. Llamarada de petate. A ella se sumó la formación de una Comisión Internacional de la Verdad cuyo impacto fue nulo -salvo por la satisfacción personalísima de sus promotores. La oferta de un gobierno de coalición se vendió como si fuera la panacea. Y, para el último tramo de campaña, se sacaron de la chistera una predica por la paz.

9.- Anaya asumió, sin mayor reflexión, la idea que AMLO cambió y que nunca fue un peligro para México o, en el mejor de los casos, que la población ya es inmune a ese tipo de información o propaganda. Por eso el término populista desapareció de su diccionario y la campaña se pensó como un contraste positivo de ideas y programas.

10.- Lo anterior choca con la visión que tienen Vargas Llosa, Roger Bartra, Enrique Krauze y una larga lista de intelectuales. Pero también con el miedo que despierta AMLO entre amplios sectores de la población, organizaciones civiles y empresariales.

11.- Y, ya en el colmo de las contradicciones, resulta absurdo pedir el voto útil a los electores para derrotar a AMLO, sin haber armado previamente una campaña identificando al mal mayor. Fox hizo lo pertinente, en 2000, cuando lanzó la consigna de sacar al PRI de Los Pinos. Calderón reeditó al señalar el peligro que corría México.

Concluyo, soy partidario del voto útil y sufragaré por quien vaya en segundo lugar, porque el populismo es veneno puro para la democracia y la libertad. Por lo demás, si Anaya lograra imponerse en esta contienda no será por su campaña, sino gracias a los ciudadanos que motu proprio se movilizarán contra el peligro que enfrenta México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.