AMLO y las líneas rojas
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AMLO y las líneas rojas

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AMLO y las líneas rojas

02/10/2018

1. En un artículo publicado el sábado pasado, “Ocaso del neoliberalismo”, Porfirio Muñoz Ledo plantea el estruendoso fracaso de la estrategia de la tecnocracia y llama a corregirla. Cita, como modelos alternativos, los casos de China y la Federación Rusa.

2. Muñoz Ledo vivió en carne propia el colapso de la economía, en 1982, bajo el gobierno de López Portillo. Y, luego, fue un oponente central a las privatizaciones y a la apertura comercial durante el gobierno de De la Madrid. Jamás estuvo de acuerdo con el TLC y ahora llama a cumplir el mandato de la cuarta transformación.

3. Su propuesta es un regreso a la economía cerrada, con fuerte intervención del Estado, que revierta las reformas estructurales. En Morena su voz es escuchada y respetada. Y AMLO, por historia y formación, comparte –o compartía– lo esencial del planteamiento de Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas.

4. Pero es un hecho que la victoria del 1 de julio incluyó nuevas perspectivas. Alfonso Romo es el ejemplo más conspicuo de las corrientes que no están en sintonía con los principios del viejo nacionalismo-revolucionario priista.

5. De allí que las oscilaciones constantes del presidente electo sigan generando desconcierto. No se termina de discernir si adoptará una posición pragmática y moderada, o se cargará a favor del estatismo y el proteccionismo.

6. El nombramiento de Jonathan Heath, como futuro integrante del Banco de México, es un indicador tangible del rumbo que está tomando López Obrador. Alonso Cervera, de Credit Suisse, define a Heath como un economista muy sólido, gran conocedor de la realidad económica de México, “que cuenta con la experiencia relevante, profesional y académica que esta responsabilidad demanda”.

7. Otro elemento a subrayar es la aquiescencia de AMLO a la renegociación del TLCAN (ahora USMCA). Este hecho es relevante porque la izquierda ha sido un oponente histórico al libre comercio, y porque el Tratado ha tenido y tendrá efectos sobre las garantías a los inversores y los límites que el Estado debe acatar.

8. Un tema que no es de arquitectura institucional, pero que sí tendrá impacto sobre la credibilidad del gobierno, es el aeropuerto. La cancelación de Texcoco y su sustitución por la opción de Santa Lucía, tendría severas repercusiones externas e internas, ya que la propuesta de Jiménez Espriú y Riobóo no tiene viabilidad técnica.

9. Si la consulta-encuesta, que está programada para el 28 de octubre, se inclina (es inclinada) a favor de Texcoco, se habrá dado otro paso en la dirección pragmática.

10. Contrapunto, el TEPJF ya fue sacudido por el tsunami del 1 de julio, como lo confirma la eliminación de la multa que el INE le impuso a Morena por el fideicomiso para los damnificados del sismo. Pero esa historia viene de atrás. Los partidos y el gobierno de Peña Nieto ya lo habían socavado. El INE, por lo pronto, está intocado y no hay evidencia que Morena en el Congreso vaya a reformarlo.

11. Hasta ahora, la SCJN no ha sido amagada. La pregunta es si AMLO desechará la idea de un Tribunal Constitucional, que se situaría por encima de la Corte, cuya integración quedaría en sus manos, toda vez que tiene prácticamente mayoría compuesta para reformar la Constitución y elegir a los ministros que encabezarían dicho Tribunal.

12. Si AMLO mantiene, como ha anunciado, la disciplina fiscal y no recurre al endeudamiento, estará actuando responsablemente, en consonancia con el respeto a la autonomía del Banco de México.

13. La decisión de no incrementar los impuestos, en tanto no se corrija el dispendio, los malos manejos y la corrupción, es puro sentido común. Ningún CEO se atrevería a solicitar mayores aportaciones de capital a sus inversores cuando la administración de la empresa registra faltantes, robos y pérdidas constantes. La ‘reforma fiscal’ de Videgaray tuvo todos esos y otros agravantes, como la casa blanca y Malinalco.

14. AMLO se equivoca en temas como el Tren Maya y las refinerías. Hay sobrados argumentos para revisar y replantear ambos proyectos. Pero si esos yerros no corren paralelamente a una estrategia para minar y supeditar los contrapesos al Ejecutivo, serán problemas relativamente menores.

15. Las líneas rojas son refulgentes. Por lo pronto, la sensatez y el pragmatismo se van imponiendo. Próxima parada: NAIM, 28 de octubre.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.