Opinión

Jahn con dos megaproyectos deportivos en México

Desde Varsovia hasta los Emiratos Árabes, Jahn es una de las firmas de arquitectura con mayor actividad en este momento. “Sólo hay ocho firmas que podrían desarrollar aeropuertos como el de la ciudad de México”, me dice Francisco González-Pulido, el presidente de esta importantísima empresa con sede en Chicago. “Una de esas somos nosotros”, afirma, semanas después de que su proyecto no fue el seleccionado para el nuevo aeropuerto capitalino.

Pero Francisco sabe que su empresa es una jugadora global y que así como se dan unos proyectos, otros no. De tal suerte, no ganó el del AICM pero sí el de Tailandia, un proyecto para el aeropuerto de Bangkok que ha sido calificado como de una “nueva era” y que requirió, de acuerdo al propio González-Pulido, un reto mayúsculo por la configuración del suelo y el tipo de sistema constructivo a utilizar.

Jahn es una jugadora de primer nivel, y Francisco está determinado a que su nacionalidad mexicana implique un aterrizaje de mayor envergadura aquí. Por ello, ya está involucrado en un par de proyectos ambiciosos, de carácter deportivo, que pronto revelará, y que salpicarán positivamente a las ciudades y comunidades donde se construirán. ¿Estadios?, ¿centros deportivos? Pronto sabremos. Entretanto, trabaja en un invernadero dentro de los jardines botánicos del templo de Santo Domingo, en Oaxaca.

En todo el mundo Jahn está despuntando. Asia es un espacio particularmente vibrante en este momento. Actualmente se desarrolla el Shanghai International Financial Center, que albergará a la bolsa de valores de Shanghai, y que tendrá espacios que redefinirán a las oficinas e incorporarán una nueva “actitud”. Asimismo, en Europa central se están dando muchos proyectos, donde los clientes, de acuerdo al presidente de esta firma, son muy “respetuosos”. Jahn proyectó la torre de vivienda más ambiciosa que actualmente se construye en la capital de Polonia. Asimismo, tres proyectos en Alemania destacan: la Skyline Tower de Múnich, el Deutsche Post en Bonn, y un importante proyecto de oficinas en Dusseldorf.

“En Estados Unidos nos dicen que somos europeos y en Europa dicen que somos estadounidenses”, afirma González-Pulido. Lo cierto es que el equipo de 100 arquitectos e ingenieros que integran esta firma es global.

Francisco se dice muy respetuoso de la arquitectura mexicana. Eso suena muy bien, sobre todo si quien lo pronuncia –aun siendo tan relevante en su industria– concursó como cualquier otra firma para uno de los proyectos más ambiciosos del México contemporáneo. Ese es el tipo de mexicanos que necesitamos: de clase mundial, sensatos, de lenguaje universal pero aterrizados, y con deseos de aportar a la globalidad de México.

Twitter: @SOYCarlosMota