Opinión

Islam: ¿violencia o diálogo?

 
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Charlie Hebdo

Por Víctor Manuel Pérez Valera.

Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana.

Existen en el islam, como en otras religiones, diversas corrientes, opuestas y contrastantes, las principales tendencias las podemos reducir a cuatro: el salafismo, el sufismo, el sunnismo y el chiismo. El salafismo (de salaf, antepasado en árabe) es una corriente fundamentalista que rechaza la evaluación del Islam y pretende, por lo tanto, retornar al tipo de religión que se vivía en tiempo del profeta Mahoma. Se anhela copiar, hasta en los detalles más prosaicos, la vida del Profeta. Por consiguiente, es obvio para ellos, postular costumbres como la poligamia y la lapidación ante determinados delitos. Esta corriente religiosa no es muy numerosa, pues pertenecen a este tipo de fundamentalismo a lo más un 15% de los musulmanes

En general, el salafismo no es sinónimo de terrorismo, aunque puede darse esa tendencia en algunos de sus miembros. Ciertamente ha surgido de esta fuente el salafismo yihadista y movimientos como Al-Qaeda.

La posición opuesta al salafismo es el sufismo, el cual pretende ser el “corazón del Islam”. Se trata de una interpretación mística, una espiritualidad esotérica que tuvo influjo del cristianismo, el neoplatonismo y la cábala judía. Esta corriente es una importante minoría, pero en algunos países como el Senegal y Marruecos, llega a ser mayoría. Los sufistas, son atacados por algunos como herejes. A primera vista este misticismo puede parecer panteísmo, pero en realidad se trata de un pan-enteísmo: todo está en Dios: Éste se “teofaniza” en las criaturas y desde luego en el hombre. Dios no se humaniza, sino el hombre se reviste de los atributos divinos. Esta corriente de alta espiritualidad es apolítica. Sobre el sufismo vale la pena leer el libro de Richard Gramlich, La mística del Islam, mil años de textos sufíes.

Todavía más contrastante en el Islam son las corrientes sunnitas y chiitas. Apenas muerto el profeta Mahoma surgieron las discrepancias sobre quien sucedería al profeta.

El chiismo tiene una concepción bipolar de la realidad: una dimensión oculta y una superficial, aparente. Esta es la que practican la mayoría de los fieles, la dimensión oculta es más profunda y requiere una iluminación especial no accesible a la mayoría. El chiismo es mayoritario en algunos países, como Irán, Irak y Líbano. En cambio, los sunnitas representan al menos el 85% de la población musulmana.

El sunnismo está más apegado a la letra de sus fuentes religiosas, lo cual ha originado numerosos grupos que sostienen la necesidad de una reforma del Islam que se abra a la democracia, a los valores de la modernidad y a los derechos humanos, todo ello dentro de una sana “ortodoxia”.

Para lo anterior es de suma importancia la reapertura de la interpretación jurídica. Para esto es necesario distinguir entre la Ley islámica (sharía) y los códigos jurídicos (fiqh) interpretaciones humanas.

La inmigración masiva de musulmanes y el terrorismo, son dos de las manifestaciones que, como se ha dicho, han ocasionado el paso de la llamada “primavera árabe”, al invierno o al infierno árabe. Se trata de una guerra civil que repercute dramáticamente en el mundo occidental.

En Siria, por ejemplo, se da una batalla campal, de todos contra todos, entre siete diversos ejércitos. Otros países de la Liga árabe como Libia, Egipto, Yemen y Argelia presentan un panorama semejante.

¿Cómo superar estos conflictos? Se ha sugerido la realización de una Conferencia Internacional de paz. Esta propuesta parece imposible por la gran fragmentación de los países implicados. Irak, por ejemplo, está dividido en tres partes: chiitas, sunnitas y el Estado Islámico. Otra solución, propuesta por las grandes potencias del mundo occidental, postulan la intervención militar, que en lugar de resolver el problema lo puede exacerbar. Jaume Flaquer, jesuita catalán, doctor en estudios islámicos, propone, en cambio, el dialogo dentro del Islam: profundizar, con una investigación rigurosa de la historia y sobre la reforma del Islam, en la línea del foro por la paz que se celebró en 2014 en el Cairo y en 2015 en Abu Dabi. En ellas participaron varios centenares de líderes musulmanes. Estamos de acuerdo con esta propuesta. Además, podría ayudar también el dialogo cristiano-musulman como se sugiere en el libro de C. W. Troll, S. J., Muslim Ask, Christians Answer.

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