Desafíos y compromisos de AMLO para el campo
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Desafíos y compromisos de AMLO para el campo

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Desafíos y compromisos de AMLO para el campo

10/07/2018

En sus discursos durante y de cierre de campaña y en los primeros como presidente virtualmente electo, Andrés Manuel López Obrador ha ratificado múltiples compromisos que tienen como destinatarios a los habitantes del campo.

En el Zócalo capitalino, el domingo 1 de julio, ratificó su compromiso principal con el combate a la pobreza y el desarrollo de los pueblos originarios. Antes, en el Estadio Azteca se comprometió a rescatar el campo del atraso y la marginación. En esa ocasión también se comprometió con los migrantes y las comunidades de origen para que la migración sea una opción, no una obligación. Incluso, en su diálogo de media hora con Donald Trump, el día 2 de julio, propuso enfocar convenios de desarrollo económico más integrales, que incluyeran las zonas de migración.

El 10 de abril en Zacatecas expuso una amplia agenda de acciones para apoyar el campo: aumentar la producción de alimentos y eliminar las importaciones, garantizar acceso al crédito, acceso a fertilizantes, precios de garantía, compras gubernamentales de cosechas, asistencia técnica, organización y rescatar del deterioro y el abandono al campo mexicano.

En Guelatao, Sierra Juárez, firmó con una centena de comunidades indígenas el compromiso de apoyarlas en su lucha por el territorio, a respetar su cultura y sus formas de producción tradicionales, el cultivo de la milpa, el cuidado de bosques, suelos y reservas de agua. Una agenda de desarrollo y medio ambiental, de protección de los recursos naturales y de protección de los territorios campesinos e indígenas asediados por las mineras y empresas de energía eólica e hidráulica.

Su equipo de campaña también ha manifestado la importancia de rescatar el TLC AN y dar adelante con el TPP ya firmado. Dos acuerdos que han contribuido a desarrollar al sector exportador del campo y socavar la pequeña agricultura familiar.

Por si no fuera suficiente la complejidad escenificada en el campo mexicano, hay que recordar que amplias regiones rurales son escenarios del control de carteles y crimen organizado. La amnistía que se prepara también tendrán como escenario esas comunidades rurales, campesinas e indígenas, donde se concentra la pobreza, la falta de opciones de trabajo de migrantes, el abandono del fomento productivo, el bajo nivel de educación y los atrasos en salud, desnutrición, obesidad, vivienda.

Todos los compromisos arriba señalados tienen como escenario las comunidades y habitantes del campo. Los compromisos vistos individualmente parecen coherentes, pero un acercamiento a la problemática y territorios concretos, muestran las dificultades de encontrar soluciones y de poner en práctica las acciones ofrecidas. Un complejo tejido social y condiciones desiguales de desarrollo.

Muchas comunidades se debaten en el día a día tratando de defender sus territorios contra el despojo de mineras o hidro eléctricas; el nivel de violencia y de asesinatos de líderes comunitarios se ha vuelto cotidiano. No se puede resolver la pobreza sobre los cimientos de la inseguridad; no se puede aumentar la producción de alimentos, sobre el aislamiento y la falta de tecnología, de acceso a los servicios financieros, de acceso al mercado.

Los desafíos no podrán ser resueltos únicamente por el nuevo gobierno. Se requiere un amplio andamiaje de organización social, comunitaria, de organización productiva, comercial y financiera, para lograr pequeños y graduales pasos en la vía de desarrollar el campo, las organizaciones existentes pueden contribuir, pero se requiere generar muchas más formas de organización rural acordes a los desafíos actuales, eso que se olvidó durante treinta años de privatizaciones de la acción pública.

Algunas decisiones de AMLO inquietantes a señalar. Primera.- la decisión de separar el campo en SAGARPA para los desarrollados y SEDESOL para los pobres, la una con sede en Cd. Obregón, Sonora y la otra en Oaxaca no preludia políticas de equidad y menos de coherencia en el desarrollo económico. Durante treinta años, el presupuesto al aampo ha sido monopolizado por los grandes agricultores. La segunda.- los subsidios sin contraprestación de los productores o habitantes rurales han matado la iniciativa individual y acostumbrado a recibir antes que a incentivar iniciativas propias. PROCAMPO, PROSPERA y otros subsidios deben ser revisados para insertarlos en contextos dinamizadores no solo de las sociedad rural sino de las iniciativas individuales. Por cierto, frente al cambio climático ¿por qué subsidiar el fertilizante? Habiendo Agroforesteria, producción orgánica, abonos naturales, semillas criollas….

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.