Opinión

IPN, la huelga de Morena

Los que mandan en la huelga del Instituto Politécnico Nacional no quieren volver a clases porque a su partido, Morena, no le conviene que haya normalidad en el país.

Les dijeron a todo que sí, y ellos hacen como que no creen en la respuesta. Están jugando, y así no hay salida. Es lo que quieren.

Los líderes de la huelga del IPN no quieren diálogos de una comisión de estudiantes con la Secretaría de Gobernación, sino que sus deliberaciones deben ser ante todo el grupo, más el SME y otras organizaciones afines a Morena.

Pero sus asambleas son a puertas cerradas. No pueden entrar los estudiantes que quieran oír ni tampoco los medios de comunicación para informar a la sociedad acerca de lo que ahí se dice.

Son “tácticas de lucha” para evitar que se resuelva el problema y manipular al movimiento estudiantil.

No buscan un arreglo con el gobierno. Lo quieren humillar y obligarlo a decir a todo que sí una y otra vez, mientras ellos rechazan las respuestas afirmativas del secretario de Gobernación.

Si no le iban a creer sus respuestas al gobierno, ¿para qué negociaron con él?

Hay una estrategia partidista, de Morena, para poner en jaque al gobierno.

Los dirigentes ven arrinconado al gobierno mexicano por los crímenes contra estudiantes cometidos por el ayuntamiento de Iguala
–encabezado por el PRD-PT y MC. Olieron sangre y van tras su presa.

Ciertamente la alianza del alcalde de Iguala con el narcotráfico, que trajo como consecuencia la masacre de estudiantes, no sólo golpea a los partidos que llevaron a José Luis Abarca a ese puesto, sino a México y por ende a su gobierno.

De eso saca provecho Morena y su huelga del IPN.

El lunes de esta semana el diario La Razón publicó en su portada la inscripción del líder visible de los estudiantes en huelga, Daniel Antonio Rosales, en Morena. Eso no descalifica a nadie, pero lo retrata. Ya sabemos qué es.

Ahí se puede leer un manifiesto firmado por el joven Rosales, que dice: “que viva el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)... Que vivan los comités seccionales de México... Que viva el pueblo de México... Que viva el presidente legítimo de México Andrés Manuel López Obrador...”.

Obviamente está Morena en la huelga del Poli. No hay otra explicación para la conducta intransigente de posponer el retorno a clases con pretextos.

Ya les regresaron el reglamento interno a como estaba antes, como lo querían. Ya se rechazó aplicar los nuevos planes de estudio que “tecnifican” la educación (como si el Poli no fuera eminentemente técnico, como nos recordó el cartón dominical de Paco Calderón en Reforma). Ya se fue la directora. Y les dijeron que sí a todos los demás puntos.

Entonces, ¿por qué mantienen la huelga?

Se trata de un paro sin enfoque académico ni administrativo. Es únicamente político, y menos que político: partidista.

El paro le conviene a López Obrador, interesado en que al país le vaya mal para que a él le vaya bien.

En medio de la manipulación política, casi 140 mil estudiantes están sin clases y los contribuyentes seguimos pagando impuestos para sostener a una institución parada por la estrategia de un partido.

Twitter: @PabloHiriart