Opinión

IPN: AMLO, el saboteador de la educación

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AMLO (ilustración)

Lo que sucede en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) es una caricatura de movimiento reivindicatorio que tiene como telón de fondo la sucesión presidencial.

De manera desvergonzada grupos de alumnos cercanos a Morena llevaron a paro a las vocacionales, porque “se les adscribía a la Secretaría de Educación Pública”.

Se les explicó que desde su creación, en 1936, el IPN ha estado adscrito a la SEP, y aun así continuaron con el paro.

¿De qué se trataba? De crear conflicto y problemas en el país, con aliento sucesorio, toda vez que el titular de la Secretaría de Educación es un precandidato natural a la presidencia.

“Fuego amigo”, dicen algunos. Pero lo cierto es que una descomposición del IPN con aulas cerradas y alumnos en la calles perjudica a todo el país, y no sólo a un precandidato.

Y hay un solo obsesivo por la presidencia que desde hace 10 años hace todo lo que está a su alcance para que el país se descomponga aún más de lo que está: López Obrador.

Si al país le va mal, a él le va bien. Es su lógica y en eso ha estado.

Tan burda era la motivación aparente del paro en el IPN, que se creyó en una fácil solución basada en explicarles a los alumnos que desde su fundación, en tiempos de Lázaro Cárdenas, ese centro educativo estaba adscrito a la SEP.

Pero como ahí hay mano negra, o morena, la explicación no quiso ser entendida y se adujo que al pasar el IPN de su inserción en la subsecretaría de Educación Superior a la oficina del secretario, se proyectaba “privatizar al Poli”.

¿Sabrán los paristas que mantener al IPN nos cuesta, a los mexicanos que pagamos impuestos, 15 mil 419 millones de pesos al año?

De lo que se trata es de crear conflicto y hacerle daño al país. Y en eso andan.

Los dirigentes del movimiento huelguístico dijeron que sólo levantarían su paro si tenían un diálogo directo con el director del IPN, Enrique Fernández Fassnacht.

Muy bien. Se accedió a la demanda y el director del Poli habló con ellos y les explicó la ubicación institucional del Instituto, que no pone en riesgo su viabilidad.

Pero como los que quieren descarrilar al Poli son ellos y no sus directivos, los paristas no estuvieron satisfechos con que les cumplieran su demanda de trato directo con Fernández Fassnacht.

La nueva exigencia fue diálogo directo con el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño.

Muy bien, Nuño les dijo que sí, y los invitó a hablar con él en la SEP en una reunión a celebrarse hoy jueves.

¿Qué iban a decir entonces los paristas, pues también les habían accedido a su demanda? Dijeron que no. Que no tenían por qué ir a la Secretaría de Educación. Que Nuño fuera a la Plaza Roja de Zacatenco a un debate público.

Ya no saben qué pedir, pero queda en evidencia que López Obrador y su partido boicotean al sector educativo en general y al secretario Nuño en particular.

Lo hacen porque Nuño ha tenido el valor de decirle a AMLO sus verdades como saboteador de las transformaciones que requiere la educación en el país.

Y porque quieren que a la gente de escasos de recursos le vaya peor, para así alimentar su discurso de resentimiento social.

Twitter: @PabloHiriart

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