Opinión

Inversiones o ilusiones

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Cargill

En este año se ha llevado a cabo una intensa campaña mediática sobre las nuevas inversiones extranjeras en México: spots de radio y televisión; inserciones en periódicos y revistas; y la asistencia del presidente Peña Nieto y su gabinete a diversos eventos en los que se dan a conocer los planes de grandes inversiones. Los anuncios se han concentrado en nuevas plantas y ampliaciones de las existentes en el sector automotor por siete mil 900 millones de dólares (Toyota, Ford, Audi, Volkswagen y, el nuevo participante en el mercado mexicano, Kia Motors); en telecomunicaciones por cuatro mil 375 millones de dólares, con la adquisición de Iusacell y Nextel por ATT; y en el sector de alimentos y bebidas por casi diez mil millones de dólares, que incluyen las nuevas plantas cerveceras de Constellation Brands (Modelo) y Heineken, la adquisición completa de Tequila Don Julio por la distribuidora mundial de bebidas alcohólicas Diageo, de la que ya era dueña de 50 por ciento; y las inversiones que realizará en 2015-2018 la empresa Cargill, especializada en el almacenamiento y comercialización de productos agrícolas, sobre todo granos y oleaginosas.

Asimismo, la Secretaría de Economía (SE) anunció con bombo y platillo que en el segundo trimestre del año la inversión extranjera directa (IED) alcanzó 5.4 mil millones de dólares que, por cierto, ya coincide con los flujos que reporta Banxico en la balanza de pagos, lo que es un gran avance en materia de información económica, dado que históricamente la SE consideraba la IED “reportada”, en tanto que Banxico consigna los flujos efectivos de recursos captados. De acuerdo con la SE, ese monto significó un incremento de 58 por ciento con respecto al mismo periodo de 2014; lo que no aclaró es que en el primer semestre de 2015 la IED se contrajo 8.0 por ciento en relación con enero-junio del año anterior, además de que el monto de abril-junio incluye la operación de compra de Iusacell-Nextel.

Este aspecto de la manera en que se reporta la IED es fundamental para aproximar sus verdaderos beneficios, ya que en muchos casos no se trata de inversiones nuevas que impliquen un aumento de los activos en la economía, de la capacidad de producción y de la generación de empleos, sino de adquisiciones de capacidad instalada ya existente, es decir, son sólo cambios en la propiedad de los activos.

Ese ha sido el caso de grandes operaciones de IED como la compra de los bancos, la de las dos grandes cervecerías y, ahora, de las telefónicas y de diversas empresas tequileras. Si bien nadie duda que ese tipo de adquisiciones significan confianza en el país y que eventualmente pueden traducirse en mayores inversiones de parte de los nuevos propietarios, no son una panacea ni ponen a México como el gran destino de ese tipo de capitales.

En ese sentido, el anuncio de las “sustanciales inversiones” de Cargill (7.3 mil millones de dólares en los próximos cuatro años) rebasa todos los límites de una información sin sesgos. De ese monto, 4.6 mil millones de dólares se destinarán a compras de cosechas nacionales de granos y oleaginosas (en promedio, 15 por ciento de la producción nacional por año) lo que en todo caso es capital de trabajo, ya que esa empresa compra, almacena y vende esos productos; sería equivalente a computar como inversión las adquisiciones de Walmart.

Otros 1.4 mil millones de dólares serán para apoyar sus propias operaciones y 1.1 mil millones para financiar anticipos a los productores, que después la empresa recupera en la compra de las cosechas; buenos apoyos para los agricultores, pero que de inversión no tienen nada. Del monto total anunciado, sólo 170 millones de dólares (2.3 por ciento) serán inversiones en activos de producción, transporte y almacenaje. Bienvenida la inversión, las operaciones de comercialización y el apoyo al campo; el problema radica en cómo se quiere “vender” y lo que se quiere hacer creer.

En este entorno de falta generalizada de confianza, como lo han reconocido las propias autoridades, no parece el momento para realizar “ventas de espejitos”.

Twitter: @ruizfunes

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