Opinión

Invasorix

 
1
 

 

INVASORIX.

Aprovechando que el lunes pasado llevaron a cabo una de sus lecturas colectivas de tarot, escribo esta semana acerca del grupo de trabajo feminista Invasorix.

El lugar donde se llevó a cabo el evento, Aeromoto, es una biblioteca pública conformada, en un principio, por los mil 500 volúmenes pertenecientes a las bibliotecas privadas de los cuatro miembros fundadores del lugar. Se encuentra en la Colonia Juárez, en el número 23 de la calle de Venecia.

He escuchado de Invasorix de diferentes maneras y por varios lados.

Se trata de diez mujeres artistas que viven y trabajan en la Ciudad de México, un grupo heterogéneo en cuanto a edades y nacionalidades, maneras de resolver su día a día, incluso, formas diferentes de entender y abordar el feminismo (siendo consecuente tendría que decir los feminismos).

En internet circulan tres canciones, una de música folk, un rap y una cumbia, con sus respectivos videoclips; estos son sus trabajos más visibles. Sin embargo, en su Tumblr se puede leer que la mayoría de sus apariciones, o mejor dicho, sus intervenciones performáticas han sido a espacios educativos. Sus imágenes (videos, máscaras, tarot, etcétera) son entonces dispositivos para la discusión acerca de temas como, por ejemplo, los roles de género, los cometidos de los artistas o la precariedad (laboral, pero también afectiva).

1
 

 

INVASORIX.

A diferencia de las bien conocidas Guerilla Girls, que usan máscaras de gorilas y los nombres de artistas mujeres del pasado, y que con ello buscan señalar la falta de presencia femenina en el mundo del arte, Invasorix porta en sus videos y presentaciones máscaras que muestran los rostros de otras mujeres, éstas son sus amigas imaginarias: pensadoras, escritoras, cantantes, poetisas, filósofas, curanderas, personajes salidos de novelas con quienes dialogan a través de sus escritos y a quienes de esta manera mantienen vivas; el enfoque y las intenciones son otras.

Hay ahora mismo otros colectivos de mujeres trabajando dentro y fuera del mundo del arte; con mucho sentido del humor, usando la estética DIY (Do It Yourself) y desde la música, estos grupos entienden sus prácticas artísticas como formas de protesta.

Chicks on Speed es una banda de electropop creada por Melissa Logan, Kiki Moorse y Alex Murray-Leslie, estudiantes de arte en la Academia de Bellas Artes de Múnich, Alemania. Tuvieron alguna vez un bar, organizaron exposiciones de arte y fiestas ilegales. Hoy en día hacen música, performance, arte, moda y se consideran a sí mismas trabajadoras multidisciplinarias en el campo de la cultura.

1
 

 

INVASORIX.

Gaggle es un coro de 20 mujeres londinenses que además de cantar da talleres de sombrerería y percusión corporal, acaba de formar un coro para chicos y produjo una ópera. “Siempre nos han preguntado qué haremos después”, dice la fundadora Deborah Coughlin. “Yo suelo responder: ‘Vaya, podríamos hacer cualquier cosa. Podríamos abrir una tienda, convertirnos en un partido político, podríamos hasta poner nuestro propio periódico’”.

Estas prácticas artísticas emancipadoras e inquietas ponen sobre la mesa preguntas como, por ejemplo, ¿cuándo es que por fin vamos a empezar a transformar nuestras relaciones humanas? ¿Los espacios educativos? ¿Cuándo es que por fin vamos a poner el cuidado a nuestras emociones y cuerpos en el centro de nuestros intercambios?

Es de celebrarse que cada vez haya más grupos de mujeres preparando y apoyando a otras mujeres más jóvenes en sus búsquedas. Festejo con mucha emoción que en un país como el nuestro, con una desigualdad tan profundamente arraigada, existan iniciativas como esta.

¡Enhorabuena Invasorix!

También te puede interesar:
'Hemisferios', de Galia Eibenschutz
Félix González-Torres
'How to Work Better', de Peter Fischli y David Weiss, en el Museo Guggenheim