Opinión

Intolerancia religiosa: un desafío creciente en México

María de los Ángeles Mascott Sánchez

Creo en la verdad fundamental de todas las grandes religiones del mundo.

Mahatma Gandhi

En enero de este año el Centro de Investigaciones Pew presentó un estudio sobre las hostilidades que enfrentan las personas en 198 países del mundo por sus creencias religiosas. El estudio se basa en dos índices: restricciones del gobierno y hostilidades sociales. El primero mide la legislación, política y acciones que restringen las creencias y prácticas religiosas; tales como prohibir credos o conversiones, limitar las expresiones de culto o dar preferencia a algunos grupos religiosos sobre otros. El segundo índice, el social, mide la hostilidad y discriminación que llevan a cabo individuos, organizaciones o grupos; incluyendo los conflictos armados por razones religiosas, la violencia, la intimidación y la discriminación

Entre los principales resultados del análisis del Centro Pew resalta que en todas las regiones del mundo, con excepción del continente americano, las hostilidades sociales se incrementaron de manera sensible entre 2007 y 2012. El mayor crecimiento ocurrió en el Medio Oriente y el norte de África, así como en algunas naciones del área Asia Pacífico, en particular China. Respecto de las restricciones de los gobiernos, en 2012 no hubo diferencias significativas frente a años anteriores, con la única excepción de algunos países europeos y, nuevamente, Medio Oriente y norte de África.

Al combinar los dos índices, el Pew concluye que existen altas y muy altas restricciones en 43 por ciento de los países y que debido a que muchas de esas naciones, como China, son altamente pobladas, las sufre al menos 76 por ciento de la gente en el mundo (o 5 mil 300 millones de personas). Durante 2012, 20 países registraron muy altas hostilidades sociales por razones religiosas: mientras que las muy altas restricciones por parte de los gobiernos ocurrieron en 24 naciones.
Para México también hay malas noticias. Al analizar los cambios en las hostilidades sociales, el Centro Pew encontró que entre 2011 y 2012 nuestro país se encuentra en la lista de las 11 naciones en las que éstas aumentaron: “existe un país en la región (del Continente Americano) con un incremento notable en las hostilidades sociales -México- donde el nivel pasó de moderado a alto”.

En los últimos años los medios han publicado varios casos de enfrentamientos y persecución religiosa en algunas comunidades de Chiapas, Michoacán, Guerrero, Oaxaca e Hidalgo. En julio de 2012, por ejemplo, la comunidad Nueva Jerusalén en Michoacán incendió dos escuelas porque sus pobladores -practicantes de la “Iglesia Católica Tradicional de la Ermita”- las consideraban “dominio del diablo”.

En Chiapas la historia de conflictos relacionados con diferencias religiosas tiene varios años y, según datos de distintas organizaciones, es un fenómeno en ascenso. Hay que recordar que es el estado del país con mayor diversidad religiosa, pues el porcentaje de católicos es de 58 por ciento (25 por ciento por debajo de la media nacional). Según algunas organizaciones civiles y religiosas existen por lo menos 30 conflictos en once municipios, en particular en Las Margaritas, La Trinitaria, Altamirano, Comitán, San Cristóbal de las Casas, Huixtán, Venustiano Carranza, Ocosingo, Chilón, Tila y Palenque. Entre las hostilidades están la prohibición (social) de acceder al agua, asistir a la escuela, recoger leña, cuidar y sembrar parcelas y el pastoreo de animales.

A todos debería preocuparnos este incremento en nuestra intolerancia. Como señala Ricardo Bucio Mújica, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred): “la discriminación por motivos religiosos afecta a la persona en sus convicciones más íntimas y trascendentes”. Y en palabras de Mahatma Gandhi “Ojo por ojo sólo termina haciendo todo el mundo ciego.