Opinión

Interacciones ve potencial de 42 mil millones de pesos

Interacciones será el banco más destacado del siguiente lustro. No hay duda. Su director general, Gerardo Salazar, ha hecho explícito el potencial de 42 mil millones de pesos que dicha institución podría financiar para proyectos de gran alcance durante los siguientes años, sobre todo en el marco del Programa Nacional de Infraestructura —la ambiciosa estrategia del presidente Enrique Peña para detonar crecimiento con un monto proyectado de 7.7 billones de pesos (7.7 millones de millones).

Destaca sobremanera la estrategia de Interacciones. El banco no está esperando que lleguen los proyectos terminados a tocar la puerta y buscar financiamiento. No. Su modelo ha sido reformulado y se ha convertido en una especie de habilitador de origen de asociaciones público privadas, lo que implica que de la sola actividad bancaria ahora ha pasado a conceptualizar el proyecto, integrar los elementos jurídicos, concebir la configuración de ingeniería asociada al proyecto e integrar a los socios. Por supuesto, provee el dinero.

En cinco años no pensaremos en Interacciones como un simple banco que le presta dinero a los estados y municipios, como los demás. No. En un lustro habremos de coronar a este banco de Carlos Hank como una especie de think tank, consultor–financiador de proyectos de gran envergadura que ayudó a perfeccionar el modelo de asociaciones público-privadas que están naciendo en el país. Es una gran noticia.
Interacciones tiene fuerte competencia de Banorte y Bancomer en la financiación de proyectos de infraestructura. Asimismo, bancos como Multiva e Inbursa han mostrado incursiones importantes en el segmento de préstamos a las entidades federativas.

Pero este grupo se distingue por haber capturado el posicionamiento del mayor “banco especializado” del sistema financiero. De tal suerte, que Salazar se ha encontrado reclutando un equipo sofisticado de abogados, ingenieros y toda clase de profesionales que integran desde el origen los proyectos de infraestructura bajo las nuevas leyes de asociaciones público-privadas.

Cada proyecto de infraestructura bajo el esquema de asociación público-privada es único, pero hay varios criterios bajo los cuales debe garantizarse su viabilidad. A mí me llaman la atención particularmente dos: el respeto a las leyes medioambientales y la garantía de que el proyecto ha de ser rentable socialmente. Ambas características hablan de que la configuración de una autopista, una prisión, un hospital u otro proyecto de gran escala debe ser concebido desde el inicio con atributos que la comunidad suele reclamar cuando inicia su funcionamiento.

Este será uno de los bancos clave para comprender el desarrollo de México. Nada menor.

Twitter: @SOYCarlosMota