Opinión

Intensifica “tasa Google” discusión mundial sobre internet

Finalmente, lo que como iniciativa de nueva ley despertó en España tan enconadas controversias - la llamada tasa Google”-, terminó por aprobarse y generar reacciones radicales de parte de los afectados. A partir del 1 de enero de 2015, se establece que quien realice enlaces de sitios usando parte del contenido como una facilidad para el usuario, deberá pagar una regalía a favor del productor de los mismos. Dicho pago debe ser realizado a través de sociedades de gestión colectiva, a la manera en que se ha venido cobrando por el uso de música en establecimientos mercantiles.

En el caso particular Google News, el más difundido de los servicios internacionales que enlazan noticias, ha anunciado que suspenderá su servicio en España, así como el enlace a diarios españoles, no sin antes criticar la medida, la que consideran como retrógrada e insostenible, ya que pone en riesgo las bases mismas que han permitido la operación y expansión de internet. Los más afectados, según su visión, serán los usuarios españoles que dejarán de tener acceso a los enlaces de los diarios que este tipo de servicios ofrecían, así como los propios periódicos en sus versiones digitales, que paradójicamente son los sujetos beneficiarios de la nueva ley.

De hecho, la nueva ley es tan incongruente que no es posible siquiera pactar con los productores de contenido la eliminación de la tasa, lo que desborda totalmente el propio sentido de la defensa de la propiedad intelectual. A los agregadores y a otras herramientas que, enlazando y citando al medio de origen, fomentan compartir contenidos en Internet –han dicho los propios diarios-, se les considera como colaboradores y aliados potenciales, y no como piratas que se benefician del trabajo ajeno.

El asunto ha propiciado una inusitada atención en Europa y Estados Unidos, por representar de manera fáctica la batalla más actual y emblemática para definir el futuro de los medios de comunicación, y la anunciada confrontación entre los derechos de autor y el derecho a la información y el acceso a la cultura, desde la perspectiva de los derechos humanos.

Algunos de los argumentos más radicales de quienes critican la medida apuntan a que a internet es un campo infinito de comunicación sin censura, por lo que poner compuertas mediante tasas, y además por decreto y sin diálogo con todas las partes, es una medida que puede tener efectos colaterales indeseados, particularmente imponiendo un freno a la innovación y a la creación.

Uno de los puntos del manifiesto de opositores a la nueva ley parece reflejar bien los extremos de la contienda, al decir que la defensa de los derechos de autor es legítima, pero no debe extenderse a vulnerar el derecho de quienes eligen ejercer sus derechos de autor de manera diferente. El copyright es legítimo, pero el copyleft, también. Los partidarios de lo primero no pueden imponer sus criterios a los partidarios de lo segundo. Las modificaciones legislativas de los derechos de propiedad intelectual deberían nacer del diálogo entre todas las partes afectadas e ir encaminadas a promover la transformación del sector y la sostenibilidad económica de todos los actores implicados, no solo de una de las partes.