Opinión

Inteligencia y ética

 
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La sombra del mítico caballo alado ha puesto al descubierto la impericia, inocencia o candidez de algún servicio de inteligencia. Oficial o privado, no es la cuestión, el hecho es que se espía con muy diversos fines: políticos, de control social, criminales, comerciales, mercadológicos... La tecnología está preponderantemente en manos privadas y por lo tanto las capacidades de vigilancia íntima y de invasión a la privacidad son ilimitadas.

Cierto es que tradicionalmente han sido los gobiernos los encargados de la producción de inteligencia con fines de seguridad nacional, del Estado o pública y para ello han recurrido a tareas de carácter clandestino: vigilancia técnica, agentes encubiertos, espionaje (agentes JB) y otros métodos ampliamente difundidos por Hollywood con los que nos hemos solazado por generaciones.

Pero hoy en día, el gran hermano orwelliano ha sido rebasado. El Estado va perdiendo el monopolio, no sólo de la inteligencia, sino de la seguridad y cede a particulares, paulatinamente, espacios otrora reservados a su señorío, tanto empresas de seguridad (ESP) como empresas militares de carácter privado (EMSP), con regulaciones mínimas y con amplios recursos humanos, financieros y materiales.

Bajo la lógica del avance tecnológico que pone en manos de cualquier ciudadano instrumentos cada vez más sofisticados para la vida diaria que pueden, potencialmente, ser empleados también con fines inicuos, no queda más vía que la ética: individual, colectiva y gubernamental y, desde luego, un control normativo, técnico y operativo estricto, acompañado de las sanciones respectivas de manera eficaz.

La función inteligencia es obligada, tanto para el Estado como para la actividad privada. No está a juicio su utilidad y obligatoriedad para la toma de decisiones, la seguridad y competitividad de cualquier organización, pero debe contar con un profundo sentido ético y una regulación específica.

La tentación puede ser mucha y la curiosidad muy mala consejera.

Correo: grhhuizar@gmail.com

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