Opinión

¿Insurgencia?

Directo para no perder tiempo: Gil leyó en su periódico La Jornada un artículo de Luis Hernández Navarro sobre la profunda crisis del gobierno de Peña Nieto. La palabra “profunda” no es gratuita en esta línea impresa. Bien, veamos: “El fuego devora un vehículo frente al Palacio de Gobierno de Chilpancingo. En el chasis derribado, sobre uno de sus costados, manos rabiosas pintaron: ‘Justicia’. Guerrero está en llamas. La lumbre que devora edificios públicos y automotores expresa la rabia y la indignación crecientes de cada vez más jóvenes en la ciudad. Es el termómetro de una insurgencia cívica y popular de largo aliento que sacude todo su territorio, y se extiende a más municipios y sectores”.

Gamés no había leído una defensa de la violencia tan clara y definitiva como ésta en un periódico de circulación nacional, aún uno de los diarios más influyentes de México, pues quien esto escribe es el coordinador de opinión del periódico en pleno. El señor Hernández no puede ocultar su alegría ante la violencia provocada por “manos rabiosas”, no puede apagar la emoción ante el fuego justiciero. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: digámoslo sin cortapisas (gran palabra): a juzgar por el coordinador de opinión de su periódico La Jornada, esas páginas diarias elogian la violencia, promueven los desmanes, divulgan los trabajos de los vándalos. Con la pena. Desde luego, no se inquieten, Gilga es un agente de Salinas, un pinche gacetillero al servicio de las peores causas, un hombre pagado por el Pentágono, un ser despreciable. Correcto, pero sigamos con Hernández.

Flamas

Oigan al coordinador de opinión de La Jornada: “Las flamas de la cólera se extendieron después contra el gobernador con licencia Ángel Aguirre. Hoy han alcanzado al presidente Peña Nieto. La exigencia de su renuncia es un clamor a lo largo y ancho de la entidad y del país”. Entidad, anjá. La Jornada se convierte así, de hecho, en el primer diario que favorece y apoya la violencia mexicana. La verdad está muy bien saberlo. A las palabras escritas no se las lleva el viento.

El entusiasmo del coordinador de opinión del periódico La Jornada ha sido arrastrado por sus convicciones políticas y de paso se lleva entre las patas al periódico: “Los plantones surgen como hongos en las plazas públicas. La revuelta no sólo obstaculiza el buen funcionamiento de los cabildos. La multitud analiza echar a andar gobiernos paralelos”. Anjá, gobiernos paralelos. Un gobierno donde Hernández sea, al menos, edil del bien.

La multitud tiene una inexplicable buena prensa, pero Gamés no entrará a esa polémica. Hay quienes ven a la muchedumbre como sinónimo de la bondad; otros, entre los que se cuenta Gilga, encuentran a la masa como un equivalente del mal. Oh, sí. Mejor que Luis Hernández Navarro nos cuente su participación en la fundación (ón-ón) de la CNTE en Chiapas. La violencia siempre le ha gustado a Luis, lo raro es que quiera pasar sus días en la pacífica redacción de un periódico. Cuéntenos, Luis, ande, no sea tímido.

Alzamiento cívico

Oigan esto, por piedad, no lo lean, óiganlo: “como resultado del alzamiento cívico, la economía local funciona a trompicones. Los hoteles se han vaciado. Los interminables bloqueos carreteros estrangulan el transporte de carga”. ¿No hay nadie que le dé un Tafil a Hernández Navarro? Se encuentra sumamente excitado, nervioso, a punto de un colapso. Y ya no es aquel joven que fundó la CNTE, ese militante era un roca incandescente. Mju.

Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, La Jornada desea que Peña Nieto renuncie, que el país permanezca sin un presidente durante días, que la economía desbarranque, que la inflación dispare en la oscuridad, en fin, un gran desmadre. Bien. ¿Y por qué quieren eso? Muy sencillo, Liópez para la presidencia. Pero no nos desviemos de la pieza periodística.

Hernández: “Una y otra vez en las distintas movilizaciones que se producen en el país, la multitud corea dos consignas que sintetizan no sólo un estado de ánimo pasajero, sino las convicciones profundas de quienes las vocean. Al gritar ‘Fuera el Estado’, señalan a quien consideran el culpable de la barbarie. Al exigir ‘Fuera Peña’, expresan lo que ven como vía de salida del conflicto. La insurgencia cívica y popular ha entrado a una nueva etapa”. Aigoeeei.

Hernández va a Finlandia. ¡Vientos! La estación de Finlandia fue uno de los lugares por los que pasó Lenin en su viaje de regreso a Rusia en 1917. Ese viaje culminaría con la Revolución. Correcto, Hernández no tiene porqué saber estas cosas. Empecemos por el principio: no manchen, amigos, háganse cargo de sus huesos.

No hay máxima. De nuevo, no hay luz en el ático de las frases célebres.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX