Opinión

Insubordinación o frustración del secretario

 
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Salvador Cienfuegos, titular de Sedena, pidió que se definan tiempos y labores para las Fuerzas Armadas. (Especial)

Algunos consideraron las exigencias del secretario de Defensa, Salvador Cienfuegos, como un acto de insubordinación. Otros como un señalamiento político de un secretario que tradicionalmente no debe hacer este tipo de exigencias, por lo menos públicamente.

Yo creo que fue un acto de desesperación de un general que ve venir un ataque a las Fuerzas Armadas que después de diez años de jugar un papel frontal en la guerra en contra del crimen organizado, enfrenta ahora el peor escenario para los uniformados. Esta década de 'guerra' no ha reducido en una forma fundamental la amenaza que representan estas organizaciones en algunas regiones del país y tampoco ha incrementado la capacidad de los civiles de cumplir con la función policial. Y si no hay un cambio radical en la estrategia, esto implica que las Fuerzas Armadas continuarán participando en actividades policiales por otra década, sin tener el paraguas jurídico, político y el apoyo de recursos para perseguir organizaciones violentas y corruptoras.

Adicionalmente, la percepción pública de que la 'guerra' fracasó impacta la imagen y capacidad de las Fuerzas Armadas, volviéndolos el chivo expiatorio de esta estrategia fallida, en lugar de que sean sus contrapartes civiles las que asuman el costo político e histórico.

El comentario del general Cienfuegos no sólo estaba dirigido a los legisladores, ya que exigía que se debatiera y aprobara una legislación que claramente definiera el papel de sus Fuerzas. Las demandas del secretario de la Defensa tienen nombre y apellido: el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el responsable político de la estrategia de seguridad nacional y pública en el país.

Una de las formas de interpretar los comentarios del secretario de la Defensa es que la situación de violencia e inseguridad seguramente va a empeorar y los responsables en el ámbito civil no están tomando los pases necesarios para detener o mitigar esta realidad. En sus comentarios, el general declaró que “el Nuevo Sistema de Justicia Penal no ha funcionado como es debido, pues no mantiene en la cárcel a quienes le hacen daño a la sociedad”.

¿Por qué el señalamiento sobre la reforma penal, área de responsabilidad que no corresponde al secretario de la Defensa? En parte porque el alboroto de implementar un Sistema de Justicia Penal transparente y garantista, tal vez ha detenido a muchos funcionarios de nivel de señalar públicamente la realidad. Al implementar el nuevo procedimiento penal y juicios orales, la inoperatividad del Sistema de Justicia incrementaría, además de que más criminales altamente peligrosos no estarían detenidos ni enfrentarían juicios desde la cárcel.

En mi experiencia profesional, habiendo participado en reformas penales en otros países, la reducción de violencia e inseguridad gracias a estos cambios podría tardarse una década. Sí, una década.

La posibilidad de que la situación de inseguridad y violencia en el país se agrave es una realidad, que no sólo estaría anticipando el secretario Cienfuegos, sino debería de estar tomando pasos contundentes el secretario Chong, el encargado de la seguridad. Pero la realidad política de 2018 está interfiriendo con la capacidad del gobierno federal de reconocer esta realidad y tomar pasos contundentes que podrían ser electoralmente comprometedoras.

Por eso la insistencia del secretario de Defensa de que se discuta la Ley de Seguridad Interior y se apruebe. En otro momento analizaremos aspectos importantes de esta reforma, incluyendo delinear claramente el papel de las Fuerzas Armadas y civiles y amenazas a la seguridad del país.

Uno de los objetivos de esta legislación es presionar al ámbito del Ejecutivo y a la clase política de hacer un reconocimiento de la gravedad de la amenaza y emitir una declaratoria de protección a la seguridad interior y después implementar una estrategia donde todos los actores, incluyendo las Fuerzas Armadas, desarrollen sus capacidades claramente especificadas y con cobertura constitucional a sus funciones. Y sobre todo subraya que no debe de ser permanente la declaratoria y que el uso de las Fuerzas Armadas sólo sería en caso de excepcionalidad.

En este momento la estrategia de seguridad responde más que nada a necesidades políticas, de ocurrencias del momento o del sexenio, y de la necesidad de esconder la realidad de la inseguridad en el país por no reconocer el fracaso de un gobernante.

Twitter: @Amsalazar

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