Opinión

Instituciones en riesgo

  
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AMLO

Como usted sabe, en este año los votantes tomaron dos decisiones que nos parecieron sorprendentes: sacar a Reino Unido de la Unión Europea y elegir a Donald Trump como presidente de Estados Unidos. No incluyo el referéndum colombiano porque creo que es harina de otro costal, pero podría sumar la crisis política española, que sí comparte con las dos mencionadas una misma dinámica.

Frente a una situación de enorme incertidumbre, en la que lo que parece en riesgo no es el trabajo o el ingreso, sino la misma existencia del grupo al que pertenecen las personas, hay terreno fértil para jugadores antisistémicos que ofrecen regresar a un pasado mítico. Esa oferta es incumplible por definición, puesto que para cada grupo la amenaza es diferente. Ofrecer en campaña lo que cada quien quiere no es difícil, hacerlo desde el gobierno es imposible. En Reino Unido y Estados Unidos, los demagogos vienen de lo que todavía llaman muchos 'derecha': desde los que tienen miedo a los migrantes hasta los racistas y supremacistas. En España e Italia, los demagogos vienen de la llamada 'izquierda': Podemos y Cinco Estrellas. Lo interesante es que esto ha alterado por completo el tradicional espectro político en el que sí había izquierda y derecha claras: en Reino Unido, los laboristas están amenazados por la desaparición, invadidos en algunas partes por los conservadores y en otras por los Independentistas (los demagogos). En Estados Unidos, los republicanos han sido infectados por el Tea Party, y los demócratas tienen serios problemas (nada más vea que los tres potenciales candidatos rondan siete décadas de edad, y no hay más). En España, el PSOE se diluye; en Italia… bueno, ahí hay una ensalada de partidos, y no sé cómo quedó el referéndum de ayer y si eso ayude en algo. Ya lo comentaremos en otra ocasión.

Lo que me interesa hacer notar es que la tendencia es claramente el hundimiento del viejo espacio político (si quiere, el 'centro') y la amenaza antisistémica, que yo creo que no tiene orientación ideológica real. Si eso ocurre en todo el mundo ahora, podemos esperar que las elecciones de Holanda en marzo, y de Francia en abril, sigan este camino, y que las de nosotros en 2018 lo imiten (aunque habría que confirmar si esa tendencia es sólo de países desarrollados, debido al impacto de las TIC y redes sociales, como ya hemos comentado aquí). Pero supongamos que así es.

Si el centro cede espacio, entonces nuestros partidos que están ahí, PRI, PAN y PRD, tendrían dificultades. Más el primero, me parece, por el desgaste de gobierno y la losa de la corrupción (bien merecida, por otra parte). Parte del espacio libre podría ocuparse por una alianza no exactamente antisistémica, conformada alrededor de Movimiento Ciudadano, o de un candidato independiente. O ambas podrían existir. Finalmente, nuestro antisistémico López Obrador y Morena.

Cinco o seis grupos potenciales alrededor de membretes: PRI, PAN, PRD, MC, Morena y candidato independiente. En ese escenario, la 'segunda vuelta anticipada' que hemos tenido en las tres últimas elecciones presidenciales, en donde dos partidos competían de verdad y el tercero se hundía, puede no ocurrir. Me imagino más probable dos niveles, con tres grupos cada uno, en donde bastaría acercarse a 30 por ciento para ganar la presidencia de la República, aunque eso implicaría un Congreso totalmente disperso y encontrado.

Las instituciones en México no son sólidas, como usted sabe, y aunque aguantaron una crisis como la de 2006, dudo que ahora resistan. Hoy hay tres veces más personas sin confianza en institución alguna, y hay 20 veces más celulares. ¿Qué se puede hacer? Mañana le platico una propuesta.

Twitter: @macariomx

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