Opinión

Inseguridad, tema regional/nacional


 
 
TORREÓN, Coahuila.– Esta ciudad y el propio estado coahuilense se aparecen como una zona atrapada en la inseguridad regional. De ahí que las estrategias exitosas son aquéllas que miran el mapa político de la república y no algún municipio en particular.
 
 
Ayer se dieron a conocer los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2013 (EVIPE) y el dato que abarca a este municipio de Torreón y al estado de Coahuila es revelador: mientras la tasa de víctimas por cada 100 mil habitantes bajó casi 20 por ciento, la tasa nacional aumentó 12.4 por ciento.
 
 
Y el otro dato estatal también tiene puntos de análisis: en la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes para la población mayor de 18 años de edad, Coahuila bajó 32.7 por ciento, en tanto que a nivel nacional la tasa subió 20.3 por ciento.
 
 
Por la situación geográfica –el estado entre cinco entidades y Torreón como parte de la Comarca Lagunera que involucra a esos cinco estados–, el dato novedoso es que Coahuila disminuyó delitos y víctimas, en tanto que las entidades que lo rodean escalaron la inseguridad en víctimas: alzas de 7 por ciento en Chihuahua, 22.1 por ciento en Durango, 21.3 por ciento en Nuevo León, 8.7 por ciento en San Luis Potosí y casi 1 por ciento en Zacatecas. En delitos por cada 100 mil habitantes, los estados que rodean Coahuila también subieron.
 
 
Los resultados en Torreón y el estado de Coahuila tienen explicaciones: la voluntad política del alcalde Eduardo Olmos y del gobernador Rubén Moreira para combatir la delincuencia y una coordinación pocas veces vista entre las autoridades gubernamentales, con la XI Región Militar al mando del general divisionario Moisés García Ochoa y éste con todo el apoyo del general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda, mientras en otras partes del país hay desacuerdos, suspicacias y tensiones en la coordinación.
 
 
La tarea tuvo que remontar la adversidad: balaceras afuera del estadio de futbol de Santos, el asesinato del hijo del entonces ex gobernador Humberto Moreira en octubre de 2012, la captura del Z40 y la muerte de Heriberto Lazcano por la presencia de Los Zetas en el estado y la presencia de delincuentes que venían huyendo de los estados vecinos por el efecto cucaracha.
 
 
Al tomar posesión de la XI Región Militar, el general García Ochoa hizo un compromiso público: “vamos por un Torreón sin sangre”. La reactivación del programa “Laguna segura” se impulsó a través de la coordinación de agrupaciones civiles, mandos militares y voluntad política.
 
 
Lo que falta es influir en la ciudadanía para modificar las percepciones. Las cifras del INEGI señalan que mientras ha bajado el delito y las víctimas en Coahuila, la sociedad aún no ha consolidado esos resultados. Y no es para menos: circular por este municipio permite percibir que la sociedad aún duda aunque ya ha comenzado a andar por las calles como antes del sangriento periodo de inseguridad y balaceras.
 
 
La percepción de inseguridad es veleidosa: ha bajado en Chihuahua, Durango y Nuevo León, donde las cifras muestran un aumento en la criminalidad, pero subido en Coahuila (9.8 por ciento), donde la criminalidad ha bajado en 2011, 2012 y 2013, y muy alto en SLP (29.8 por ciento) y Zacatecas (5.2 por ciento). Las percepciones tienen que ver a veces con inversiones en publicidad y también con el hartazgo de ciertos sectores sociales que en ocasiones prefieren creer que atender las cifras.
 
 
En todo caso, aquí en Torreón y en la entidad ya cambió el estado de ánimo: al arrancar su administración, el gobernador Rubén Moreira tuvo que reconocer que la inseguridad en Coahuila en marzo del 2012 estaba “a tope”. Y hoy las cifras revelan que sí hay resultados cuando la autoridad se coordina con los militares.
 
 
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