Opinión

Inquietudes de Estados Unidos a 20 años del TLCAN: campo de oportunidad

A finales de abril de este año, el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés) presentó a los legisladores de ese país un balance sobre los efectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en su economía.

Recuerda, a manera de introducción, que en sus inicios la propuesta generó debate, pues se temía que éste generara pérdida de empleos ante la posibilidad de que las compañías estadounidenses trasladaran la producción a México para disminuir costos.

Según el CRS los efectos del TLCAN en la economía de Estados Unidos han sido modestos, principalmente porque su comercio con Canadá y México representan sólo un parte pequeña de su economía (medida en términos de PNB). Advierte, sin embargo, que algunas empresas sí sufrieron ajustes como consecuencia de este acuerdo.

Los expertos del CRS, no obstante, advierten que el TLC, en el actual contexto de competencia económica mundial, puede convertirse en la punta de lanza de una nueva estrategia benéfica, en común, para sus integrantes: “el creciente número de acuerdos comerciales bilaterales y regionales en todo el mundo y la progresiva presencia de China en Latinoamérica podría tener consecuencias en la política comercial de Estados Unidos con sus socios del TLCAN, pues algunos señalan que la profundización en las relaciones económicas con Canadá y México ayudará a promover una agenda común”. El texto también señala que hay voces que demandan la revisión del TLCAN, para revertir el posible daño a las economías locales en Estados Unidos.

Un tema central en los acuerdos comerciales entre Estados Unidos, Canadá y México es el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), que también busca eliminar barreras al comercio entre las 3 naciones y nueve países más (Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, y Vietnam). El texto del CRS señala que el TPP afectaría las reglas y compromisos del TLCAN, y sugiere que Estados Unidos debería analizar la “nueva generación” de acuerdos iniciados por el TLCAN y, en particular, las negociaciones y resultados de los 20 acuerdos comerciales que ese país tiene en la actualidad, con énfasis en el acceso a mercados, las reglas de origen, los derechos a la propiedad intelectual, la inversión extranjera, la resolución de disputas, los derechos de los trabajadores y la protección del medio ambiente.

EL texto del CRS detalla la evolución de la política comercial de México hacia Estados Unidos y algunos de sus efectos durante los últimos 20 años. A falta de espacio, y por su trascendencia para nuestro país, reseño algunos:

• El comercio de Estados Unidos con los socios del TLCAN se ha triplicado desde el inicio del tratado.

• Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y México significan más de la mitad del crecimiento del comercio durante los últimos 20 años, al incrementarse en 522 por ciento, frente a 200 por ciento entre ese país y Canadá.

• Canadá y México contribuyen con 40 por ciento de las importaciones estadounidenses de petróleo.

• Las exportaciones de Estados Unidos a México crecieron en 444 por ciento en estos 10 años, al pasar de 41 mil 600 millones de dólares en 1993, a 226 mil 300 en 2013, mientras que las importaciones estadounidenses de productos mexicanos se elevaron en 603 por ciento.

• Los efectos netos del TLCAN en la economía de Estados Unidos han sido limitados, debido a que hace 20 años el comercio de ese país con Canadá y México representaba sólo 5 por ciento del PNB de ese país. Según el CRS y la Oficina del Presupuesto del Congreso de Estados Unidos, es difícil precisar los efectos del TLCAN en la economía de Estados Unidos y, en todo caso, el comercio entre los tres socios ya venía creciendo desde antes del acuerdo, y era previsible que, aun sin su firma, siguiera por el mismo camino.

Lo cierto es que el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos refiere al TLCAN como una posibilidad frente a la creciente expansión del comercio chino. Apunta a la posibilidad de fortalecer las cadenas de valor en bienes de consumo intermedio y de inversión. Sin duda habrá que dar seguimiento a las decisiones del gobierno de ese país. Y preguntarse sobre la estrategia y planes de nuestro Estado.

*Directora General de Análisis Legislativo del Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República. Doctora y Maestra en Gobierno por la Universidad de Essex, Reino Unido, y Licenciada en Relaciones Internacionales por El Colegio de México.