Opinión

Injusticia permanente

 
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 [A través de la Coordinación Nacional Antisecuestro, la Segob coordinará y dará seguimiento a las acciones necesarias para prevenir, sancionar y abatir dicho delito./Reuters] 

El CIDE hizo un estupendo trabajo en el informe que realizó de justicia cotidiana en México. En 150 días realizó 15 foros en todo el país, coordinó los debates, analizó las propuestas que ahí se vertieron, y además, puso en marcha un mecanismo de consulta interactiva a través de su sitio web. De todo lo anterior el informe propone 217 propuestas concretas en 20 áreas.

La conclusión fundamental de este esfuerzo (425 expertos, 485 testimonios, 600 propuestas, organismos internacionales) no es nueva: confirmó que vivimos en un país de injusticia, 365 días del año. De acuerdo al Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2014 elaborado por el Inegi, 85 por ciento de los asuntos en litigio son del orden civil, mercantil o familiar; sólo 13 por ciento del ámbito penal. Sin embargo, por la cobertura y escándalo que genera el crimen, parecería que lo penal es todo. No es así. Casi nueve de cada diez pleitos, por decirlo de otra manera, son de justicia cotidiana o “injusticia permanente”.

Los procesos son largos, costosos (…) existen numerosos obstáculos para el acceso a la justicia (…) se percibe como lejana, incomprensible para los ciudadanos, tiende a incrementar la desigualdad social. Esto ocurre en el hogar, en el empleo, en la familia, en los comercios, en la escuela, en el vecindario o comunidad. Y más grave aún, los pobres y más marginados son quienes más padecen las enormes fallas del sistema.

Del documento seguiría implementar el plan de acción que sugiere. Priorizar las 217 propuestas, elegir las más urgentes y poner en marcha una verdadera transformación de la justicia en México. El CIDE apunta, sin decirlo, a la creación de la Secretaría de la Justicia –un ente público dedicado a encabezar este esfuerzo titánico–. ¿Cómo empezar, por ejemplo, con la tarea de regularizar y empoderar a las cientos de miles de trabajadoras domésticas? ¿Cómo formalizar este trabajo –hoy cuasi clandestino– ya que en general las empleadas carecen de todo derecho?

Para el CIDE concluyó este gran esfuerzo, pero para México es una tarea pendiente, de décadas, que debe tomar mayor importancia en el quehacer de la política cotidiana, y erradicar la injusticia permanente.

Twitter: @julio_madrazo

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