Opinión

Inicio de las campañas electorales de 2015

 
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Silvano Aureoles en su primer día de campaña rumbo a la gubernatura de Michoacán

Fernando Ruiz.

Investigador en Mexicanos Primero.

Esta semana arrancan las campañas electorales para diputados federales y todas las correspondientes a la elección de gobernadores. Ahora 60 candidatos compiten por obtener el timón de gobierno de sus estados y los ciudadanos no podemos quedarnos pasivos.

La problemática educativa de los estados es diversa y compleja, sólo me referiré a algunos aspectos. En conjunto esas entidades representan la quinta parte de la matrícula escolar y la plantilla docente del país. En las cinco ediciones del Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) de Mexicanos Primero, sólo Nuevo León, Querétaro y Sonora mantuvieron un desempeño educativo alto. Sólo tres de los nueve estados aportan una cantidad significativa de sus recursos a sus sistemas educativos: Nuevo León (46%), Sonora (39%) y Michoacán (35%) el resto aportan muy pocos recursos estatales a la educación: Baja California Sur (27%), Colima (14%), Querétaro (18%), San Luis Potosí (13%), Campeche (10%) y Guerrero (6%) por lo tanto dependen prácticamente de los recursos federales para operar sus escuelas de educación básica.

En el pasado muchos gobiernos estatales hicieren de los fondos educativos las cajas chicas no sólo para financiar políticas electoreras y populistas sino que alimentaron la ineficiencia, la corrupción, el desorden y el despilfarro. Sólo en el periodo 2010 y 2011 la Auditoría Superior de la Federación identificó irregularidades en esas entidades por más de 5 mil millones de pesos, recursos suficientes para sostener por un año a las escuelas de Campeche y Colima juntas, o las de Aguascalientes, Nayarit o Quintana Roo.

Ante este panorama en Mexicanos Primero planteamos un decálogo de exigencias para los candidatos : 1) cumplimiento del ciclo escolar, 2) mayor equidad educativa con zonas rurales e indígenas, 3) aplicación universal de las evaluaciones de aprendizaje, 4) fin a la venta, herencia y entrega automática de plazas docentes, 5) fortalecimiento de la formación inicial y continua de maestros, 6) evaluación del desempeño de todos los maestros, 7) depuración de la nómina magisterial, 8) sistemas información y gestión educativa accesibles, 9) jornadas de transparencias y rendición de cuentas en todas las escuelas y 10) sistema efectivo de quejas y denuncias educativas. Lo hacemos con la aspiración de que sean muchas más las voces que se levanten para fijar rumbo a los nuevos gobernantes.

Lo importante es construir socialmente una agenda educativa ciudadana y no esperar a votar por las promesas de campaña que los partidos ofrecen. Esperar su ofrecimiento implica encadenarnos a más de lo mismo. Con la experiencia de más de dos décadas de democracia electoral hemos observado que prácticamente todos los partidos han mantenido o han sido incapaces de acabar con las peores prácticas de gobierno, tales como la corrupción, nepotismo y el tráfico de influencias, que antes creíamos monopolio de un partido y tiene serias deficiencias para generar cambios en sus sociedades. En eso no hay muchas diferencias.

Como la relación candidato-votante es fugaz debemos fijar la mirada en la futura relación representante-representado. Y en esa relación es necesario tener claridad en lo que se desea cambiar. Para que los procesos electorales sean instrumentos efectivos es necesario que la ciudadanía construya mandatos políticos claros y de seguimiento meticuloso de su cumplimiento a los nacientes gobiernos.

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