Opinión

Inician Cartier y Montblanc importante caso antipiratería

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cartier

En un caso muy representativo del desafío que constituye el tráfico de piratería a través de internet, la empresa Richemont International ha iniciado un importante caso por falsificaciones de productos de sus afamadas marcas Cartier y Montblanc. Mucho se insiste en los esfuerzos para detener la piratería digital de música, películas y libros, pero poco se ha señalado respecto de la que se realiza utilizando la red como medio de comercialización y que manifiesta un gran crecimiento en los últimos años.

De acuerdo a la demanda presentada ante una corte de Illinois, el grupo criminal detrás de la operación controla cientos de sitios que ofrecen las copias de los productos, atrayendo a los consumidores a través de nombres de dominio que utilizan marcas similares a las que son propiedad de Richemont y utilizando elementos gráficos que en muchos casos engañan a los consumidores haciéndoles suponer que se trata de sitios legítimos. Inclusive, las ilegales tiendas “on-line” emplean logotipos de conocidos medios de pago para generar la sensación de que se trata de sitios seguros. Además, la empresa infractora ha asumido una actitud desafiante, logrando posicionar sus sitios como primeros resultados de los buscadores más utilizados.

La operación internacional de este grupo criminal es particularmente analizada, atendiendo a las grandes sumas que han invertido en mantener su identidad encubierta. Se autonombran como “The Partnership”, que es el paraguas bajo el que operan diversas entidades que bloquean la localización de los individuos que reciben los beneficios, a través de un complejo entramado de direcciones falsas, identidades usurpadas y cuentas bancarias en territorios poco fiscalizados. De acuerdo a las investigaciones desarrolladas, parecería que los beneficiaros se ubican en China, al final de la cadena.

El caso es considerado el más importante de este tipo de piratería, por una parte, por la relevancia de las marcas afectadas, pero por la otra, por la sofisticación de la red criminal que trafica con los bienes, utilizando internet como mecanismo de alta eficacia comercial y de encubrimiento. Esta operación excede con mucho los casos que suelen presentarse en internet, en los que los sitios de promoción de ventas tipo “mercado libre” o “ebay”, han sido infiltrados de mercancías falsificadas a nivel de menudeo.

La pieza más importante del expediente parece descansar en probar la eficacia del sistema para contrarrestar este tipo de piratería, que recurre a los beneficios de la red para operar clandestinamente desde jurisdicciones jurídicamente apartadas. La elección de una corte en Estados Unidos para la presentación de la demanda, tiene como justificación la influencia que una resolución de un tribunal de ese país suele tener en los demás, considerando que en esta clase de asuntos la colaboración procesal entre jueces y autoridades de diversas jurisdicciones es fundamental para lograr resultados.

Otro motivo de preocupación para Richemont es la calidad de los productos falsificados, que ha alcanzado niveles muy superiores a los que suelen inundar las calles de cualquier ciudad de Europa del este, China o México. Por ubicarse su origen en China, la propia investigación apunta a antiguos maquiladores de la firma como la fuente de producción de las copias. Además, el volumen de ventas sugiere que se trata de un grupo con enormes recursos humanos y económicos para sostener la operación en el tiempo, y para desarrollar vías alternas para reaccionar con mayor eficacia que los procedimientos legales que pretenden su eliminación.

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