Opinión

Inicia vigencia el Sistema de Oposición de Marcas

 
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IMPI. (http://www.gob.mx/impi#prensa)

Entre dudas y expectativas, este primer día de septiembre es la fecha marcada en el calendario para que inicie vigencia y aplicación el llamado “sistema de oposición de marcas” en nuestro país, en lo que para muchos representó una espera de varias décadas.

En numerosos países, este tipo de mecanismo para que los posibles afectados por la concesión de un nuevo registro se opongan antes del otorgamiento, ha sido uno de los ejes sobre los que ha operado la ley de signos distintivos; en el caso nuestro, la oposición descansaba de manera exclusiva en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, en lo que constituía un proceso directo entre solicitante y autoridad.

Al permitirse la participación de un “tercero en discordia”, que es el posible afectado por la nueva marca, las posibilidades jurídicas se multiplican de manera significativa, y los tiempos tradicionalmente empleados para obtener un registro sufrirán inevitables dilaciones. Al propio tiempo, las opciones jurídicas de recursos, amparos y nuevos escenarios legales plantean disyuntivas novedosas e impredecibles. Sin duda, para poder contar con los criterios que puedan orientar la práctica, deberán transcurrir meses o años de resoluciones que en su reiteración permitan sentar precedentes.

La mayor de las incertidumbres es la de la propia eficacia del sistema y el volumen de casos que serán gestionados, ya que frente al alto costo de tramitación, el opositor puede esperar poca participación y resultados del proceso. Para las firmas legales especializadas en estos temas la oposición es un gran signo de interrogación, ya que la inversión para administrarlo es cuantiosa y los beneficios esperados desconocidos. En la estadística mundial el 10% de solicitudes de registro son objeto de oposición, lo cual representa un volumen importante de incidentes dentro de una oficina de marcas.

Funcionarios del IMPI han destacado que el principal atributo del sistema de oposición es la posibilidad de evitar registros ilegales, librando al titular de la posible marca afectada de agotar largos procedimientos para revertir la concesión del registro. Además, al no llegarse a otorgar la marca ilegal, se evita que los consumidores sean engañados a través de la presencia en el mercado de marcas confundibles.

La oportunidad que desde mi punto de vista esta modalidad apareja es la posibilidad de impulsar la mediación como la mejor opción para resolver conflictos de manera práctica y con bajos costos. Sin embargo, para que esta figura se introduzca en los circuitos de los litigios de Propiedad Intelectual en nuestro país, debe contar con una regulación adecuada, apoyo de la autoridad, de los abogados y de los organismos involucrados, que hasta ahora no han volteado a ver esta alternativa.

Aún en este escenario de dudas y especulación, hacemos votos porque el sistema funcione bien, sea eficiente y ayude a depurar el procedimiento de registro de marcas en el país.

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