Opinión

Inicia súbitos aseguramientos PGR

20 septiembre 2017 5:0
 
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PGR. (mexico.quadratin.com.mx)

Con buen sentido de la oportunidad, la Unidad Antipiratería de PGR realizó el decomiso de 2500 bolsas falsificadas, configurando uno de los golpes más sonados en contra de la piratería en lo que va de 2017. Por sí solo el hecho es celebrable, de no ser por ciertas consideraciones
alrededor del evento que atemperan los resultados.

La primera es la sembrada por el acendrado sospechosísmo que padecemos, que hace suponer que estas acciones tengan verificativo solo ante la inminencia de las negociaciones del TLCAN, y de la presión que EUA ha reiterado en el tema de las altas tasas de piratería que México alcanza. Como sucedía en otros tiempos, cada vez que nuestro país estaba cerca de ser incluido en la fatídica watch list de países que incumplían compromisos de respeto a los derechos de Propiedad Intelectual, repentinamente ciertas acciones eran desplegadas “como
urgente lavada de cara”. 

En esta oportunidad ya la vemos venir. Los negociadores estadounidenses han formulado declaraciones genéricas sobre el tema de la baja observancia de respeto en nuestro país en temas de marcas y derechos de autor, por lo que se esperan compromisos reales en caso de llegar a acuerdos. Hasta ahora las acusaciones no han alcanzado a Canadá, pero hay que recordar que con ese país los EUA tienen un serio problema de exportación minorista de medicamentos “caja por caja”, que ha desafiado los sistemas de distribución selectiva y fijación
de precios de los que los laboratorios se benefician.

Lo que debemos mirar detrás de los reclamos es la confirmación amplia y rutinaria de las hondas raíces de la piratería en nuestro país, que abreva de factores históricos, de tolerancia político-jurídica, y que claramente goza de simpatía en amplios sectores de la población. Es un
delito que se mira como menor, a pesar de la gravedad de sus secuelas.

Lo que quiero al final decir es que hacer operativos para decomisar productos falsificados es una buena noticia, pero es solo el eslabón último de una larga cadena, y que los fines de redención de la norma quedan lejanos e incumplidos. Para combatir piratería a fondo es
necesario desarticular la infraestructura que permite su manufactura; remitir a los beneficiarios económicos de los grupos criminales a prisión; quebrar los circuitos financieros que la alimentan y potencian; identificar a los medios policiacos y de autoridad que la solapan; y exhibir y sancionar a los abogados coludidos que la gestionan.

A partir de ahí, solamente, las reformas urgentes de ley y el combate al comercio informal podrían encontrar cauce para modificar condiciones de una realidad que, así conformada, no va a ceder ante pronunciamientos, planes o programas. En una conclusión atormentada, cabe decir que la piratería es, posiblemente, el rostro más común de nuestra impunidad rampante.

Correo: mjalife@jcip.mx

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José Luis Cuevas