Opinión

Inicia Ofensiva Industria del Perfume en busca de Protección

Muchos años han transcurrido, y muchos intentos se han realizado, para tratar de alcanzar exclusividad en la presentación y aromas en la multimillonaria industria de los perfumes. La sola protección de la marca, como en muchos otros ámbitos comerciales, resulta poco efectiva ante la presencia creciente de copias, imitaciones, contratipos y burda piratería.

Los intentos han ido desde la protección de sus muy distintivos envases como marcas tridimensionales, hasta las más avanzadas interpretaciones que han llevado a demandar protección para las fragancias como obras autorales, tal como en ciertos casos ha sido positivamente resuelto por los tribunales del Reino Unido.

En nuestros países, gran parte de la piratería que sufren los fabricantes de perfumes tiene su origen en el reciclaje de envases originales que son rescatados de basureros, y que al ser rellenados con fórmulas similares al original transitan con relativa facilidad en los circuitos comerciales alternativos. En el caso de los contratipos, en cambio, el propio comprador sabe que está adquiriendo una versión “genérica” de un perfume conocido, por una fracción de su precio. Desde luego que la calidad de la “versión”, frente al producto original, suele presentar grandes diferencias.

El elevado precio de los perfumes es sin duda uno de los incentivos para las actividades ilícitas alrededor de esta industria, ya que en cualquiera de las expresiones ilegales se alcanza una utilidad significativa, sea contrabando, mercado gris, imitaciones o falsificación.

Bajo estos auspicios es que la Asociación Internacional de Fabricantes de Fragancias está coordinando los esfuerzos que se venían dando de manera aislada como iniciativas ante las Oficinas de Propiedad Intelectual en los diversos países, a fin de lograr reconocimiento y protección, haciendo visible la urgencia de voltear a ver a una de las industrias más pirateadas en el mundo. De hecho, aunque los perfumes suelen estar atrás en volumen de falsificación que otro tipo de bienes como el software, las películas, la música y la ropa, es constante que aparezca en la lista de los 10 productos más pirateados en el mundo. En el caso de nuestro país, la estimación es que la cuarta parte de los perfumes comercializados lo hacen bajo alguna de las modalidades de mercado ilegal que señalamos.

La discusión se centra en este momento en la posibilidad de construir una base de reconocimiento internacional que les otorgue protección a las fragancias, sea como “marcas aromáticas”, sea como “obras autorales”. Aunque a muchos parezca, de inicio, un exceso en la sofisticación de la protección, que está llevando a niveles injustificados el tratamiento de propiedad privada bajo los códigos de creación intelectual, es inevitable derivar hacia el viejo postulado de no discriminar entre una creación y otras, recurriendo al rasero de recompensar las aportaciones creativas con el beneficio de la exclusividad.

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