Opinión

Inicia el “Verano Abarrotero”

 
1
 

 

Abarrotes

En la semana que inicia habrá de arrancar una promoción que impulsan las empresas mayoristas del abarrote en la búsqueda de recuperar los puntos porcentuales en ventas que han perdido frente a las grandes marcas de supermercados. El programa tiene por nombre “Verano Abarrotero”. No es invento del columnista.

Según datos del Inegi, habrá en México aproximadamente 887 mil 700 tiendas de abarrote en el país en donde se realiza alrededor de 45 por ciento de la actividad de comercio al por menor. Las grandes cadenas comerciales, representada por las tres grandes marcas en el país, una multinacional norteamericana y dos de capitales nacionales, cuentan en total con tres mil 166 tiendas y al cierre del primer trimestre del presente año reportaron a la Bolsa Mexicana de Valores ventas por 146 mil 770 millones de pesos.

Cada día es más habitual que el consumidor vaya a un gran supermercado o hipermercado a satisfacer sus necesidades de productos de abarrote por sobre la opción que representa la “tienda de la esquina” que corresponde a un modelo de comercio al menudeo muy vinculado con nuestra historia y que ha tenido siempre un efecto de vinculación social relevante dentro de la comunidad en donde se establecen estas pequeñas tiendas.

En poco más de una década las tiendas de abarrotes han perdido más de diez puntos porcentuales en la participación del consumo ciudadano a manos precisamente de las grandes firmas de hipermercados, que han ganado mercado gracias a la práctica de algunas políticas que no precisamente pueden ser consideradas como “éticas”, como exigir a los proveedores a entregar precios cada vez más bajos, sobre todo a los micro y pequeños, ejercer sanciones arbitrarias a ellos por entregas fuera de tiempo, aplicar descuentos en la facturación esperada, solicitar “cooperaciones” para la apertura de nuevas tiendas, presionar a que haya “donaciones” en especie para propiciar la capitalización de las nuevas tiendas y sobre todo pagar hasta con 90 días de retraso respecto a la entrega y ventas de las mercancías.

Entre las prácticas más criticadas y denunciadas está la última que se menciona en el párrafo anterior y la de producir y vender productos a precios de dumping con el ánimo de “tronar” a los proveedores cercanos a la unidad de venta. Gracias a esas prácticas ahora las pescaderías son cada vez más escasas, si no es que ya han desaparecido; casi no hay carnicerías; las panaderías están en jaque; y las tortillerías amenazadas de muerte.

Cada día con mayor claridad la ciudadanía va a realizar compras a los supermercados aunque también las tiendas de abarrote han trasladado parcialmente su abasto hacia las grandes cadenas de tiendas al mayoreo (clubs de precios) en lugar de abastecerse, como lo habían hecho tradicionalmente, de las firmas de mayoreo en el abarrote.

En México hay 134 empresas de mayoreo en abarrote inscritas o representadas por la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas, ANAM, que tienen en todo el país cuatro mil puntos de venta mayorista y desean que ahora las tiendas de abarrote y la población en general voltee hacia ellos como punto fiable de abasto aprovechando una promoción que inicia el próximo viernes y que, le insisto, lleva por nombre “Verano Abarrotero”

Esta promoción inicia con más de 130 productos de al menos 16 grandes proveedores que han aceptado empaquetar sus productos con mayor capacidad pero sin modificar el precio último de venta acostumbrado recientemente. Es decir, habrán de conceder entre 20 y 30 por ciento más de producto por el mismo precio acostumbrado hasta ahora.

La promoción que inicia esta semana será válida hasta finales de junio y procura que el consumidor final sea el principal beneficiario por sobre el modelo de las grandes cadenas de supermercados que entregan precios bajos que acaban pagando los proveedores.

Estudios realizados en el extranjero y estimaciones en el país comprueban que los grandes consorcios comerciales siguen modelos o patrones en sus políticas ante proveedores e incluso trabajadores que producen un efecto depredador a seis kilómetros a la redonda de donde establecen sus centros de compra.

Así las cosas, no menos de 25 por ciento de los pequeños negocios establecidos en ese perímetro sucumbe con el tiempo, por lo que ya en el saldo final los grandes centros de supermercadeo acaban ocasionando más desempleo respecto a la cantidad de trabajo que aportan con cada tienda. Todo esto sin considerar que los salarios que pagan no precisamente son el modelo a seguir por un empleador.
Es menester informar antes de agradecerle la lectura a estas líneas que una pieza clave para que este “Verano Abarrotero” inicie es la figura de Iñaki Landaburu quien es director general de la ANAM.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

También te puede interesar:
El MIT se asombra con modelo de incubación “Mexican Made”
Cambia México; cámbialo tú
Momentum Project, tercera edición en México