Opinión

Ingresos públicos

Si bien la evolución de las finanzas públicas siempre ha sido clave para el desempeño de la economía en periodos de auge y de recesión, así como causa y efecto de crisis y/o recuperación, durante 2014 cobra especial relevancia debido a la estrategia gubernamental para que contribuyan al crecimiento económico en el corto plazo, por la vía del impulso al gasto público; por sus implicaciones en el mediano plazo, dados los niveles de déficit e incremento de la deuda pública propuestos y los riesgos asociados a desviaciones de los objetivos planteados; y por los efectos de las modificaciones fiscales instrumentadas en 2013 y que, a decir de la autoridad hacendaria, no cambiarán por lo menos hasta 2018.

Este último aspecto incide, en principio, en un fortalecimiento de la situación financiera del gobierno federal por la vía de una mayor recaudación de impuestos, pero también en menores recursos disponibles para el consumo y la inversión privada.

De acuerdo con la información de la SHCP, en enero-mayo de 2014 el balance público fue deficitario en 92 mil millones de pesos, monto en línea con lo programado para el año en su conjunto, y que se compara con un superávit de 56 mil millones en el mismo periodo de 2013. Ello fue resultado de un incremento real anual del gasto neto pagado de 12.6 por ciento y de un aumento de los ingresos presupuestarios de 3.2 por ciento.

En lo que se refiere al gasto, se han mantenido las tendencias que se observan desde principios del año: un incremento sustancial de la inversión pública (38 por ciento) que, como se ha comentado, así lo reporta Hacienda aunque ello no coincide con la información de la evolución de la inversión fija bruta que genera el Inegi ni con la dinámica esperada de la economía; y una expansión del gasto corriente de casi 10 por ciento en términos reales, en particular de los subsidios y transferencias (28 por ciento).

En cuanto a los ingresos públicos, en enero-mayo los petroleros se redujeron 0.5 por ciento en términos reales a tasa anual (los propios de Pemex 4.2 por ciento, pero los del gobierno federal aumentaron 1.5 por ciento). En ese periodo, la producción bruta de petróleo –esto es, la que sale a “boca de pozo” e incluye agua y lodos– muestra una ligera disminución (1.7 por ciento) y, a pesar del repunte en este año, los precios (en pesos) se redujeron 2.7 por ciento con respecto a los primeros cinco meses de 2013; sin embargo, se estima que la producción neta, esto es el crudo que efectivamente se exporta y el que se envía a procesos de refinación, ha bajado entre 120 y 150 mil barriles por día, lo que implicaría una reducción de la producción petrolera del orden de 7.0 por ciento y no de 1.7 por ciento. Malas noticias para las finanzas públicas que en algún momento se tendrán que reconocer.

Por su parte, los ingresos tributarios aumentaron 8.7 por ciento con respecto al año anterior; destacaron la recaudación por el Impuesto sobre la Renta y por el IVA que crecieron 10.1 y 20.3 por ciento, respectivamente, tasas elevadas si se comparan con el aumento del PIB, del consumo o de las ventas. Aquí también las estadísticas oficiales tienen “gato encerrado”: esos incrementos no consideran el elevado “adeudo” en que ha incurrido el Sistema de Administración Tributaria (SAT) por la falta de devoluciones de impuestos tanto del IVA –los sectores exportadores, agropecuario y de alimentos se han quejado recurrentemente del tema– como del ISR.

A pesar de que en mayo el SAT anunció con bombo y platillo que había acelerado (a cinco días) las devoluciones con saldo a favor en los impuestos correspondientes a las declaraciones personales anuales de 2013, éstas se concentraron en personal asalariado, en particular del propio sector público federal. Ello no ocurrió para asalariados del sector privado y mucho menos para las personas físicas con actividad empresarial, las cuales en el mejor de los casos tardan varios meses.

Lo anterior sugiere que los ingresos petroleros y no petroleros no están mostrando la fortaleza que anticipó la SHCP. Ello podría explicar que tampoco se esté gastando al ritmo suficiente para impulsar la economía, aunque las estadísticas de finanzas públicas traten de mandar la señal contraria.

Twitter: @ruizfunes

Correo: mruizfunes@gmail.com