Opinión

Ingresa Sherlock Holmes al dominio público

Otra importante noticia se generó esta semana en el ámbito de la propiedad intelectual en Estados Unidos, con importantes implicaciones en otras jurisdicciones, al resolver una Corte de Chicago que el famoso Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, ingresó finalmente al dominio público. El propio Dr. Watson, coprotagonista de las historias desde su inicio, estaría enfrentando la misma suerte.

La resolución es resultado de una demanda iniciada en 2011, por la que Doyle intentó frenar la publicación de una antología de cuentos del famoso detective, que la editorial Random House habría patrocinado. La resolución alcanza a 46 cuentos y 4 novelas, con lo que uno de los más famosos personajes de ficción de la historia derivan hacia esta condición en la que se convierten en propiedad de todos. En la actual condición legal de las obras, cualquier escritor que lo decida podrá utilizar el personaje en nuevos relatos, sin tener para ello que contar con una licencia o permiso.

Asuntos de este tipo nos recuerdan esta doble faceta de la propiedad intelectual, por virtud de la cual, una vez transcurrido el término de protección, los derechos pasan al dominio público, pudiéndose acometer su explotación por cualquier interesado, en forma no remunerada. Ello no significa, sin embargo, que la obra pueda ser trastocada o deformada en detrimento de su integridad.

Ya en el pasado en Estados Unidos, con motivo de la inminente pérdida de protección para Mickey Mouse, el Congreso legisló para extender la protección de las obras de la ley de Copyright hasta 75 años, prolongando con ello la explotación exclusiva del más famoso protagonista de las historias de Disney. Ello permitió que esa legislación adoptará, en los medios legales, el nombre del conocido personaje: “la Ley Micky”.

El asunto es también recordatorio del alto valor que los activos de propiedad intelectual representan para las compañías, muchas veces como su principal eje de actividad y objeto. En este caso, la explotación del personaje, a casi 100 años de su creación, seguía produciendo para sus titulares la friolera de 7 millones de dólares anuales en regalías. Los primeros personajes creados en novelas y luego trasladados al cine, empiezan a enfrentar esta inminente entrada al dominio público. El siguiente en la lista, el afamado y valioso James Bond.

En el caso de México la protección legal a personajes tiene una forma muy peculiar, diversa a cualquier otra, y que permite mantenerla mientras existe explotación comercial. A diferencia de los demás países, en que la protección a personajes deviene como parte de la tutela a las obras que les contienen, nuestra ley prevé una protección independiente a la obra, que es renovable indefinidamente. De hecho, en diversos foros internacionales se mira a la ley mexicana, en este punto, como una excentricidad imitable.

Correo: mjalife@jcip.mx