Opinión

Ingeniosa y perversa actividad legislativa

 
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ruben moreira

Recientemente el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, que muy pronto dejará el cargo, aunque aún no se sabe a quién, a pesar de que las elecciones se celebraron hace casi medio año, remitió al Congreso local una iniciativa de ley para despenalizar la interrupción del embarazo hasta la duodécima semana de gestación. Conocida la forma de ser y actuar de los hermanos Moreira, del mencionado y de su hermano Humberto, quien fue el anterior gobernador, hasta aquí, por lo que hace a la referida propuesta de reforma legal, no hay novedad
alguna.

No la hay en el sentido de que el tándem Moreira ha manejado con mucha habilidad la agenda legislativa del estado. Lo de habilidad es simplemente un decir, porque ninguna gracia tiene hacer en materia legislativa literalmente lo que se les pegue la gana, a sabiendas de que en el órgano legislativo cuentan con una aplastante mayoría de diputados, dócil y sumisa hasta la ignominia, como muy bien lo han demostrado en numerosas ocasiones.

Esa inflada mayoría ha sido consecuencia de la sobre representación legislativa que impusieron en Coahuila no sólo por el tortuoso manejo de los procesos electorales, en lo que son expertos, sino por las reglas para favorecer en la asignación de diputaciones plurinominales al partido oficial y a los numerosos partidos satélites y de mera ficción que han creado y que el electorado coahuilense ahora sí se encargó de eliminar en las recientes elecciones, al no haber alcanzado ninguno de la media docena de partidos artificiales el umbral del tres por ciento de la votación para seguir conservando su registro.

El hecho es, pues, que con tal aplastante mayoría de diputados locales,
artificialmente conseguida, se reitera, convirtieron a la Legislatura, más allá de lo que tradicionalmente suele ser con los gobernadores priistas, en una nueva oficina de trámites, total e incondicionalmente a su servicio. Por ello en materia fiscal, presupuestaria y de deuda pública hicieron y deshicieron a su antojo.

Hasta llegar, en los rubros mencionados, a límites verdaderamente de escándalo, especialmente por lo que hace a endeudamiento, sin que absolutamente nada pase, sin que se exijan responsabilidades a nadie. Porque la rendición y verdadera revisión de cuentas ha devenido en ficción, precisamente por esa aplastante mayoría priista que hoy tiene la Legislatura coahuilense. ¡Una gran vergüenza histórica! Sin duda.

Pero no ha parado ahí la cosa. Los Moreira, cada vez que se les ha ofrecido, han sabido crear cortinas de humo legislativas muy apropiadas a cada ocasión. Para hacer que algún asunto público se olvide, pase inadvertido y aun para tomar venganza de ciertos enemigos, lanzan alguna iniciativa de Ley sobre un tema –digamos- extravagante.

Un par de ejemplos ilustra muy bien lo anterior: los matrimonios formados por parejas del mismo género y la prohibición de las corridas de toros (a pesar de que sostienen un museo público sobre la tauromaquia). En estos casos cada sector favorecido por las iniciativas moreiristas tiene un par de características: son notoriamente minoritarios pero altamente beligerantes en la promoción de su causa.

Es el caso de la mencionada propuesta de despenalización del aborto dentro de las primeras doce semanas de gestación. El Moreira en turno envió la iniciativa, aparecieron con muchos ímpetus los grupos apoyadores de la propuesta. Todo parecía indicar que sería aprobada, a la usanza. Pero de repente la mayoría aplastante dijo que no, lo cual desde luego está bien. Lo que sorprende es la habilidad que esa gente tiene para manejar, según convenga, las cortinas de humo y a la vez para que los grupos beligerantes se aplaquen. Como ha sucedido con
los apoyadores del aborto.

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