Opinión

Ingeniería fiscal para
el magisterio

Juan Antonio García Villa

Gran confusión se observa en Coahuila, en particular en el área de La Laguna, entre el gremio magisterial, la opinión pública y los medios de comunicación que no atinan a informar qué es exactamente lo que allá ha venido sucediendo en los últimos días. Se nota mucha irritación entre los profesores, que han realizado movilizaciones y fuertes acciones en protesta.

La molestia de los maestros dio inicio cuando recibieron el pago de la primera quincena de enero. Vieron que su percepción se redujo de manera importante. Se les dijo que no obedecía esto, aunque pareciera, a que se les hubiera disminuido su salario. No entendieron.

Luego les explicaron que era resultado de una mayor retención por concepto del impuesto sobre la renta a su cargo, pero no porque este impuesto hubiera sido aumentado o cosa parecida. Menos aún entendieron. ¿Entonces? Para aumentar la confusión intervino luego el propio gobernador Rubén Moreira. Reiteró que a los profesores ni se les había disminuido su salario ni aumentado el impuesto.

Declaró Moreira que lo ocurrido fue simplemente que se les había cancelado a los maestros un subsidio equivalente al 60 por ciento del impuesto sobre la renta que debían pagar, y del cual se habían venido beneficiando hasta diciembre de 2013.

El mismo Moreira informó que el monto de ese subsidio asciende a un mil 200 millones de pesos al año, que su gobierno ya no está en condiciones de seguir otorgando (¡para que luego ni se agradezca! pudo haber agregado muy a su estilo). O sea, dio a entender, porque además lo dijo con toda claridad, que el subsidio del que se beneficiaban los profesores era cubierto por el erario estatal.

Luego, a plana entera y como inserción pagada, la Secretaría de Finanzas del gobierno de Coahuila publicó en los diarios de Torreón un extraño desplegado. Por su contenido ininteligible o de plano absurdo, es de esos textos que no tienen desperdicio. Lleva como encabezado y con grandes letras que va dirigido “A la comunidad de Coahuila”.

Empieza por decir que es su propósito referirse a los acontecimientos “que rodean (así lo expresa) inconformidades” entre los maestros en relación con el pago de impuestos federales, no ha habido alza de impuestos “que afecte la burocracia ni en Coahuila ni en el plano federal; sin embargo –sigue diciendo- la legislación obliga a todos a pagar impuestos en la misma forma”.

Pero -aclara- ya se está “trabajando con la dirigencia sindical para hacer una ingeniería fiscal, que permita al magisterio no resentir una disminución salarial. Única salida –concluye- para resolver este problema”. Increíble, pero así lo dice. Quien quiera lo puede leer. Si un impuesto que afecte el salario no se quiere pagar como corresponde, entonces la “única salida para resolver el problema” se encuentra en la “ingeniería fiscal”.

Es mucho lo que se puede comentar y más aún preguntar sobre este tema teniendo a la vista el desplegado de marras, pero ya no queda espacio. Por ahora sólo un par de cosas. La primera, que explique la Secretaría de Finanzas de Coahuila exactamente desde qué año la ley “obliga a todos a pagar impuestos en la misma forma”, pues se entiende que durante algún tiempo no fue así, o que ahora ya no puede ser como antes por no haber más recursos para subsidiarlos. Y la segunda solicitarle, si le es posible, que junto con los líderes magisteriales imparta un taller con carácter de intensivo sobre “ingeniería fiscal”, al que puedan asistir todos los contribuyentes que lo deseen, para “no resentir una disminución salarial” cuando se presenten este tipo de casos.