Opinión

Infraestructura y presupuesto

Una de las dudas incesantes del reciente anuncio del gobierno federal sobre el recorte presupuestal es el destino que tomará el negocio de la infraestructura.

La certeza de cuánto se reducirán los recursos para los múltiples aún no está clara aunque se aseguró que los programas de vivienda no serán parte de esa reducción.

Sin embargo, la posición de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que ha dicho que operará en el año para trabajar igual, pero con menos recursos, parece ser de concepto pero no de fondo.

Este año, la dependencia tiene en proyecto la ejecución de 46 autopistas y 90 carreteras, además de obras de infraestructura. Las oportunidades financieras que existen a través de las Asociaciones Público Privadas (APPs), o lo que ya han visto los Certificados de Capital de Desarrollo (CKDes), harían previsible un escenario menos sombrío que el que algunos políticos de oposición han comentado en los últimos días.

Hasta hace 4 años, México había liderado el desarrollo de infraestructura entre las economías que integran la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), al invertir el equivalente al 5% del Producto Interno Bruto (PIB).

En ese período, cada año surgían 130 mil ingenieros técnicos, otros tantos civiles y profesionales involucrados en la materia. Incluso, el equipo de transición del ahora presidente Enrique Peña Nieto, había anunciado el desarrollo de 38 acciones para garantizar el abasto de agua, entre las cuales destacan cinco acueductos, tres plantas de tratamiento, dos presas y otras obras.

Si observamos la tendencia global en materia de infraestructura, la participación gubernamental es cada vez menor, hasta hace 4 años la iniciativa privada fondeaba en promedio 60 por ciento de la inversión.

Sin embargo, hasta hoy no ha quedado claro el papel que quiere jugar México en materia de competitividad a través de la creación de obras de infraestructura. Cierto es que se logró destrabar la sede del aeropuerto de la Ciudad de México, sin embargo, el país demanda mucho más que eso para mantener su liderazgo entre los países desarrollados como lo que establece la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

El nuevo aeropuerto capitalino es un gran tema, que sólo en el primer trimestre del 2015 generará 35 licitaciones para cubrir los servicios en tierra, obras hidráulicas y vialidades, entre otros aspectos relevantes como el tema de sustentabilidad que será avalado mediante la certificación LEED (Leadership in Energy and Enviromental Design).

Bajo esas premisas es necesaria la clara definición del papel que jugará el presupuesto gubernamental en materia de infraestructura, así como los mecanismos de los que dispone hoy la iniciativa privada para contribuir con el desarrollo de los proyectos estratégicos que demandan diferentes regiones en el país.