Opinión

Infraestructura, el futuro

10 febrero 2014 4:46 Última actualización 10 julio 2013 6:3

 
 
Por Claudia Olguín
 
Conforme avanzan los días queda claro que la cuenta regresiva para la administración pública sigue su curso y que la indefinición del Plan Nacional de Infraestructura mantiene una expectativa que podría transformarse en incertidumbre para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Banobras y las constructoras mismas.
 

Para dimensionar el peso de este sector basta recordar que tan sólo el año pasado se destinaron en recursos públicos 70,440 millones de pesos que hicieron factible un crecimiento de 4% en el sector constructor, que traía consigo cifras negativas para el desarrollo de nuevos proyectos de infraestructura.
 

Eran sin duda, números que consideraba el entonces Plan Nacional de Infraestructura 2007-2012 y que en estos días la industria de la construcción espera definirlos en específicos para la edificación de carreteras, hospitales, ferrocarriles, puertos, trenes, penales, plantas de tratamiento de aguas y otras obras que no han tenido un planteamiento definitivo de lo que está por venir en los próximos años. Es por eso que las declaraciones sobre la forma en que no existe un subejercicio y lo importante que serán las obras, son sólo planteamientos sin fondo para un negocio que en el ámbito financiero donde ya se plantea incluso, la salida al mercado de valores de un índice de infraestructura, además que los nuevos vehículos financieros están a la caza de oportunidades de participación.
 
 
Históricamente es sabido que el letargo del primer año de administración muestra un menor ritmo, pero la desaceleración que la construcción vive desde el primer trimestre del año en curso, producto del rezago en el gasto público, evidencia el contexto que se vive en las empresas de este sector. Por ende, la normalización en la ejecución del gasto público se dirige indudablemente al Plan Nacional de Infraestructura, la reforma energética y la Ley de Asociaciones Público Privadas (APPs).
 

Minas irregulares
 

Pasa el tiempo y el sector minero sigue dando de qué hablar. La empresa minera Mexichem Flúor, con probadas señales de daño ecológico prácticamente irreversible en el entorno a la mina ubicada en La Salitrera, municipio de Zaragoza, en San Luis Potosí, mantiene su operación que al menos durante 58 años de operación han sido sin el pago del predial ni impuestos al municipio. Se sabe que existen acciones legales ante el Tribunal Estatal de lo Contencioso y Administrativo para que pague alrededor de 170 millones de pesos por concepto de impuesto predial de los últimos 10 años (tiempo que tiene cobrándose este gravamen en el municipio), licencia de funcionamiento y cambio de uso de suelo.
 

Esta mina se localiza a 64 kilómetros de la capital del Estado y es considerada uno de los yacimientos de fluorita más grandes del mundo, con una producción anual de 420 mil toneladas de grava metalúrgica y de 580 mil toneladas de concentrado grado ácido.

colguin70@gmail.com