Opinión

Informalidad gubernamental ante la economía informal

En días pasados el Presidente de la República anunció una serie de medidas que pretenden incentivar a las personas que actualmente desarrollan una actividad económica en la llamada “economía informal” para que se decidan a realizar actividades dentro de la formalidad. Es importante resaltar que actualmente un número muy importante de la economía mexicana –que dependiendo de la medición- puede ir desde el cuarenta por ciento al sesenta por ciento, depende de alguna manera de la economía informal muchos de los cuales, sí están incorporados a la formalidad. Sin embargo, parece clara la determinación del gobierno federal para que un mayor número de mexicanos comprendan que a la larga, resulta más caro estar en la informalidad que dentro de la legalidad en cuanto a actividades económicas se refiere. Este problema es de larga data y desafortunadamente, no se ve una salida fácil para él, porque tal parece que existe la percepción que muchos de los que militan en estas actividades al margen de la ley, en realidad no tienen pagos que hacer y es en consecuencia, que se dedican a la actividad informal por razones de ahorro económico. Sin embargo, esta imagen es alejada de la realidad por lo menos para un gran número de personas que se dedican al comercio, prestación de servicios de todo tipo, artistas callejeros, etc., que deben de pagar una cuota de sus ingresos a los líderes corruptos prohijados por el sistema político para control de sus huestes. Es lamentable que después de tantos años, siga existiendo la explotación de franeleros, marías, payasitos, y una larga lista de etcéteras en que podemos encontrar una abyecta realidad que sólo beneficia a líderes corruptos y gobiernos en turno. Las intenciones del programa del Presidente Peña Nieto parecen ser loables y también son el reconocimiento a una problemática que hace que una gran parte de la riqueza nacional, no se capte por las instituciones facultadas para ello y con la consiguiente derrama social, sino que los pillos de siempre –que llegan a tener cargos políticos- son los únicos que se ven beneficien de estas formas de esclavismo moderno. Y sin embargo, este programa es una suerte de “zanahoria” para los informales, al establecer que en un primer momento tendrán incentivos fiscales que van desde deducciones grandes hasta la franca eliminación temporal del pago de contribuciones; la incorporación a la seguridad social y todo lo que ello implica en materia de previsión social, vivienda, retiro, etc. Sin embargo, sigue faltando la parte que esperamos todos los que contribuimos al gasto público en los términos que establece la constitución mediante el pago de impuestos: La simplificación fiscal. Reformas van y reformas vienen, y cada vez es más complicado pagar impuestos. Las cargas administrativas para cumplir son muy gravosas para las empresas y personas físicas y sin embargo, no hay alicientes para cumplir con esta obligación. Aunado a lo anterior, también es una realidad que los empresarios son presas del SAT, del IMSS, de los trabajadores inescrupulosos que demandan por demandar, de las autoridades locales que gravan sus actividades, entre otros. Si no es capaz el gobierno de poner en orden a estos factores, las actividades de aquellos que quieran incorporarse a la formalidad están destinadas a seguir ahí. Ante la ineficacia de gobierno y el acoso de instituciones al empresario, las buenas intenciones salen sobrando. No basta con este programa, también el gobierno debe facilitar el cumplimiento de las obligaciones, porque finalmente, estos empresarios mipymes, son los que generan el 90% del empleo en el país.

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