Opinión

Información pública para construir un México más justo

 
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Alameda. (Cuartoscuro)

La información pública debe colaborar a construir un México más justo.

Para lograrlo es necesario tener claro que la información pública pertenece a la población y no al Estado. En 2002 se aprobó la primera Ley Federal de Transparencia de México y cobró sentido lo que había sido letra muerta en la Constitución desde 1977. Esta Ley permitió a la población obtener la información que le pertenecía, pero a la que no tenía acceso.

Doce años después, las reformas al sexto constitucional y a los marcos normativos de acceso a la información crearon el Sistema Nacional de Transparencia (SNT), para garantizar plenamente el derecho de acceso a la información pública en todo el país. Los primeros esfuerzos se concentraron en plataformas electrónicas o sitios de Internet. Dada la brecha digital en nuestro país, corremos el riesgo de implementar una política regresiva que excluya a aquellos con nulo o escaso acceso a Internet.

Para ellos, se implementó el Tel-INAI (01 800 8354324). A 11 meses de su puesta en marcha ha canalizado 2 mil 292 solicitudes. Hoy existen tres vías para solicitar información: presencial, vía Internet o telefónica.

Pueden llamar a Tel-INAI quienes no tienen Internet, no saben usarlo, o requieren asistencia personal porque no conocen el procedimiento para solicitar información o inconformarse con la respuesta que recibieron.

Pero nuestro objetivo es que la información pública sirva para construir un México más justo y debemos ir más allá. En el marco del SNT, autoridades de todos los niveles, poderes y organismos garantes debemos asegurar la disponibilidad de la información y generar los mecanismos para utilizarla. El trabajo de Artículo 19 y la Casa de la Mujer Ixim Antsetic con comunidades chontales en Chiapas y Tabasco nos plantea algunos horizontes. Es una iniciativa para que mujeres indígenas aprendan a preguntarle a cualquier autoridad cómo gasta el dinero y qué acciones lleva a cabo para garantizarles sus derechos: salud, educación, vivienda, entre otros. Capacitan a mujeres para hacer solicitudes y luego ellas transmiten sus conocimientos a sus familias y vecinos. Poco a poco, otros miembros de sus comunidades se interesan en preguntar más, discutir en sus asambleas la información que obtienen y hoy hay resultados concretos.

En una comunidad, las mujeres pidieron información sobre su centro de salud. No había médico, ni medicamentos. La respuesta les informó que había presupuesto suficiente, por lo que decidieron enviar una carta a la Secretaría de Salud estatal.

Lograron que se asignara un médico de tiempo completo y que el centro de salud fuera rehabilitado. Otras personas supieron que otra localidad mejoró sus espacios públicos con fondos municipales; se preguntaron por qué en la suya no se había hecho nada y pidieron información. La respuesta les permitió descubrir que se enviaron 20 mil pesos a las autoridades ejidales y con documento en mano se organizaron para pedirles cuentas; las destituyeron y les devolvieron el dinero. A otra comunidad fueron autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para hablar con las autoridades ejidales sobre la repavimentación de una carretera local. Cuando buscaron más información en Internet, ¡resultó que se pretendía construir una autopista! Se reunieron y exigieron un periódico mural con la información verídica y que personal de la SCT llegara para explicarles en lengua indígena e incorporaran a las mujeres. Al no estar conformes con la explicación de la SCT, mujeres y hombres determinaron frenar la construcción de la autopista.

Estas experiencias evidencian que la información pública permite construir un México más justo: uno en el que la información permite garantizar derechos fundamentales en la práctica y, al hacerlo, se atajan espacios a la corrupción, la coacción y el clientelismo. La agenda de trabajo en materia de transparencia debe promover el derecho entre aquellos que aún no lo conocen, garantizarlo plenamente y construir espacios para que la información sea útil para exigir derechos que pertenecen a la población. ¿Qué haremos en el marco del SNT para que esto se cumpla? Obras son amores y no buenas razones.

El autor es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de Gobierno Abierto y Transparencia.

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