Opinión

Inflación reprimida vs. inflación potencial 

 
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ME. El reto de proyectar confianza en Banxico.

El Banco de México publicó los resultados de la última encuesta entre analistas del sector privado con las estimaciones para 2017. En la misma se destaca que el consenso de los analistas está viendo menor crecimiento, mayor inflación y un tipo de cambio más elevado para el año entrante, en relación a las expectativas previas.

En el caso de la inflación, el consenso se ubica ahora en 4.13 por ciento, nivel superior a la meta máxima permitida de 4.0 por ciento. Hay una clara percepción de que la inflación va a ser más alta que la que hemos visto en el pasado. La pregunta que flota en el ambiente es ¿qué tan acertada será esta previsión?

Si consideramos los precios al productor y la comparamos con los precios de los productos finales se puede observar claramente que existe una importante brecha. La inflación al consumidor, al cierre de noviembre, se ubica en 3.31 por ciento anual. La inflación de los precios al productor está en 8.45 por ciento anual. A esta brecha le podemos denominar la inflación reprimida.

Al analizar los componentes del índice de precios al productor podemos ver que la inflación de costos ya ocurrida constituye una fuerte presión para ajustar precios de los productos finales. La inflación de costos en el sector primario es de 10.75 por ciento anual. La de la minería, incluyendo al petróleo, es de 26.35 por ciento; la de la energía eléctrica acumula 13.22 por ciento. La de la construcción es la más baja y se sitúa en 7.32 por ciento. Por último la de las manufacturas es de 10.21 por ciento anual.

La siguiente pregunta es: ¿los precios al productor pudieran seguir aumentando en los siguientes meses? Y adicionalmente debemos preguntarnos: ¿existen las condiciones para que la inflación al consumidor pueda seguir por debajo de la de los costos?

En los últimos años vimos una inflación al consumidor sorprendentemente baja, incluso por debajo de la meta del 3.0 por ciento del Banco de México a pesar del incremento observado en el tipo de cambio. Entre los factores que podrían explicar esta circunstancia se encuentran: la tendencia a la baja de los precios internacionales de las materias primas. La debilidad de la demanda mundial y particularmente de China, principal importador global de commodities ha generado bajas generalizadas de materias primas. El segundo ingrediente es el efecto de mayor competencia derivada de las reformas estructurales como en el caso de las tarifas en telecomunicaciones. El tercer elemento es la reducción en los precios de los energéticos que observamos en los últimos dos años.

El entorno ha cambiado radicalmente en unas cuantas semanas. Nos enfrentamos ahora a una creciente inflación de costos.

Bursamétrica piensa que hay cinco principales factores que van a estar presionando los precios de los productos finales en los siguientes meses:

1. El tipo de cambio peso/dólar. Ante las amenazas que está haciendo el presidente electo Trump podemos ver una salida de extranjeros de sus posiciones de deuda soberana en pesos, y una retracción de la IED ante la incertidumbre que podríamos ver durante el primer semestre de 2017. Al darse estos dos fenómenos la presión cambiaria será mayor, y el contagio a los precios finales va a ser más fuerte.

2. El margen de maniobra de las empresas para absorber mayores costos de insumos es ahora mucho menor que en el pasado.

3. Es factible que en 2017 se observe una mayor presión salarial, al ocurrir una mayor inflación y al aumentarse en 9.5 por ciento el salario mínimo.

4. El incremento de los precios de los energéticos. Por una parte, la liberación del precio de la gasolina, y por el otro la corrección de las tarifas de energía eléctrica ante el alza del precio internacional del gas natural, nos van a dar como consecuencia un incremento en los precios de los insumos de energía.

5. La inflación importada. A diferencia del pasado reciente, los precios internacionales de las materias primas, en particular de los materiales de construcción, están registrando una tendencia alcista creciente.

Estos cinco factores difícilmente van a compensarse con reducciones adicionales que podríamos ver en el sector de telecomunicaciones, derivado de la reforma de ese sector, o el efecto de menor crecimiento en nuestra economía, que implica una menor presión de demanda agregada.

Ante todos estos aspectos, estamos diagnosticando un choque multifactorial de costos, y no podemos descartar una inflación de precios al consumidor superior a 5.0 por ciento anual o más para 2017.

El autor es presidente de Bursamétrica.

Twitter: @EOFarrillS59

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