Opinión

Infancia es destino

      
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Carlos Alberto Montaner (Cuartoscuro)

Hace unos días, Carlos Alberto Montaner ponía en su cuenta de Twitter que América Latina es pobre por la calidad de sus instituciones. En esto, sigue las ideas de varios economistas que en las últimas décadas han construido una explicación del desempeño de las economías con base en las reglas que tienen. Reglas que en su versión más estructurada son llamadas instituciones. El texto más reciente (y creo que más conocido) en esta línea es Por qué fracasan las naciones, de Daron Acemoglu y James Robinson.

En ese libro, Acemoglu y Robinson explican el comportamiento diferente de las naciones, en materia económica, por la diversidad de sus instituciones, es decir, reglas. Usan como punto de arranque a Nogales, comparando Sonora con Arizona, por cierto. La conclusión principal es que hay naciones que construyeron instituciones que impulsan el crecimiento, mientras que otras tienen instituciones extractivas, que se ganan ese nombre porque consisten en reglas que le permiten a un grupo extraer rentas (ingreso, riqueza) a quienes producen.

No es difícil imaginar a qué se refieren. Si usted pone una tienda, y le cae el inspector para sacarle 'mordida', los bandidos para cobrar derecho de piso, los vecinos para pedir cooperación para la fiesta del santo, y otros grupos similares, usted vive en un espacio de instituciones extractivas. Para que le vaya bien, no sólo necesita tener una tienda eficiente, sino extraordinaria. Y como lo extraordinario no es frecuente, pues al final la economía apenas si se mueve. Lo que no creo que logren Acemoglu y Robinson, ni muchos otros estudiosos del tema, es explicar por qué unos países tienen esas instituciones y otros no. Indudablemente, debe resultar de un proceso histórico, porque las reglas no caen del cielo. Al respecto, Engerman y Sokoloff propusieron una explicación bastante razonable, utilizando un experimento natural: América.

De acuerdo con ellos, los lugares en los que se construyeron establecimientos del tipo plantación, que requieren una estructura muy vertical y literalmente de explotación, tienen al día de hoy instituciones extractivas, mientras que aquellos lugares en los que fue posible construir sociedades más horizontales son mucho más democráticas ahora. Las plantaciones iniciaron en el Caribe, y de ahí se movieron al sur de Estados Unidos. Toda la región sigue teniendo costumbres y reglas autoritarias, muy verticales, en las que la democracia no es fácil de construir. En cambio, en la región de Nueva Inglaterra, y lo que llaman Midland (Pennsylvania, Michigan, etcétera) se instalaron grupos más horizontales, que han sido el soporte de la democracia estadounidense. Para una buena perspectiva de la construcción de Estados Unidos, le sugiero el libro American Nations, de Collin Woodard.

Puede usted extender el argumento a México: en regiones en las que los colonizadores subordinaron a la población original para vivir de su trabajo, seguimos teniendo instituciones extractivas; donde los colonizadores tuvieron que trabajar desde el principio, la vida es más democrática. No sé si tengo que decirle a qué estados corresponden estas regiones. Entonces, el desempeño actual de una economía está muy influido por sus instituciones, que a su vez dependen mucho de la manera en que se constituyó la sociedad en el pasado. Pero esta explicación tiene un par de defectos: implica una regresión (casi) infinita que conforme va encontrando antepasados comunes no nos dice por qué su descendencia siguió caminos diferentes. Es decir, tenemos dos explicaciones muy buenas, pero incompletas. Es cierto que las instituciones afectan el desempeño de la economía, y es cierto que las instituciones actuales tienen fuerte influencia de las anteriores, pero esto no alcanza. No explica, por ejemplo, al México del siglo XX, que no se deriva del Porfiriato. Tema para otro día.

Twitter: @macariomx

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