Opinión

Inestabilidad en la península asiática

 
1
 

 

Especial

A pesar de la presión que EU ha ejercido contra el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un (KJ), para que suspenda sus pruebas nucleares y sus ensayos balísticos; KJ anunció en la víspera de la fiesta nacional de EU del 4 de julio el lanzamiento de un misil balístico intercontinental, un Hwasung-14 que alcanzó una altura de 2,802 Km y recorrió 937 km en 39 minutos. 

En teoría, este tipo de misiles pueden avanzar 6,400 km. El Pentágono señaló que este proyectil nunca lo habían visto antes y que fue lanzado desde una ubicación diferente.

Desde que KJ heredó el poder, en diciembre del 2011, se aceleró el programa nuclear de Corea del Norte, tan sólo en los últimos seis meses ha lanzado 13 proyectiles.

Corea del Norte realizó su primer ensayo nuclear en el 2006, le siguieron otros en el 2009 y en el 2013, y, en 2016, llevó a cabo dos; el que hizo en septiembre de este último año fue subterráneo y generó una explosión entre 10 y 30 kilotones; las bombas lanzadas por EU a Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 fueron de 15 y 20 kilotones, respectivamente. Se estima que en el presente, Corea del Norte tiene un arsenal de 22 bombas atómicas y entre 16 y 30 cabezas nucleares; asimismo, cuenta con armas químicas y biológicas.

No existe supervisión internacional de las pruebas nucleares que realiza Corea del Norte -quien se retiró del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en el 2013- previamente permitía una presencia limitada de inspectores de la Agencia Internacional de Energía, mismos que fueron expulsados.

Los mandos militares de EU y Rusia pusieron en duda la capacidad del último misil lanzado por Corea del Norte para incorporar cabezas nucleares; consideran que su lanzamiento envió un mensaje político tanto para el interior de esa nación como para su acérrimo enemigo: EU.

El programa nuclear de Corea del Norte es evaluado por los expertos como exitoso, sin embargo, el reto es que tenga capacidad para poner la tecnología que ha alcanzado en términos prácticos: reducir la bomba a un tamaño lo suficientemente pequeño para que las cabezas puedan ser montadas en algunos de los misiles de corto y quizá de mediano alcance para que puedan viajar a una distancia de alrededor de 3 mil kilómetros y llegar fácilmente a Japón y, posiblemente, a una base militar de EU en Guam en medio del Pacífico.

Las ciudades estadounidenses más cercanas a Corea del Norte son Anchore (Alaska) 5 mil 632 kilómetros, Honolulu a 7 mil 50 kilómetros y Seattle 7,885 km.

Cabe destacar que EU posee un sistema de antimisiles capaz de derribar misiles de corto y mediano alcance, con la peculiaridad de que no lleva una carga explosiva. Su capacidad radica en el hecho de que puede causar impacto en un misil e inutilizarlo sin que la carga atómica de este se detone. La cercanía geográfica con China ha causado una fuerte reacción en contra de parte de Pekín, por lo demás, las capacidades militares de Corea del Sur (aliada de EU) han mejorado notablemente.

La superioridad militar de EU junto con su aliado Corea del Sur es evidente frente a Corea del Norte; no obstante, el Secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, expresó el 7 de julio pasado que la llamada política de la “paciencia estratégica”, que por años el expresidente Obama manejó a través de sanciones a Corea del Norte y conversaciones entre las dos Coreas, Rusia, China, EU y Japón llegó a su fin y la opción militar está sobre la mesa si el grado nuclear de Corea del Norte así lo requiere; señaló que cualquier diálogo con Corea del Norte es posible si se desnucleariza y entrega sus armas de destrucción masiva.

Lo cierto es que a KJ y a los militares que lo manejan no les importa su gente, que fundamentan la identidad de Corea del Norte en la amenaza de un conflicto exterior y dirigen todos sus esfuerzos al cumplimiento de un cálculo terrorífico: “la posibilidad de golpear aunque sea por una vez a su enemigo a sabiendas de que un ataque a EU pueda desembocar en un contragolpe arrasador”.

El presidente Donald Trump (DT) inicialmente consideró que China, socio de Corea del Norte, que absorbe 90% del comercio exterior de esta última, podría ayudar a bajar la peligrosa tensión que Corea del Norte estaba generando en la península asiática; sin embargo, después del 20 de junio pasado, consideró públicamente que Pekín no estaba ayudando lo suficiente; de aquí que sancionó a un banco chino por sus operaciones con Corea del Norte, vendió mil 420 millones de dólares en armas a Taiwán y envió un destructor a Tritón: un minúsculo enclave de 1.2 kilómetros cuadrados, perteneciente al “avispero territorial de las islas Paracelso, en el mar del Sur de China”.

China se posesionó de Tritón en 1974; ahí alberga un pequeño helipuerto que sirve de punto de avanzada China. La ocupación de Tritón no es reconocida por Vietnam, ni Taiwán, que reclaman su soberanía. China reaccionó enviando barcos y aviones a las islas Paracelso que son una parte “inherente” de su territorio.

La región de la península se vuelve más explosiva al considerar que Corea del Norte está rodeada de países cercanos: China, Taiwán, Rusia y Corea del Sur; algunos de ellos tienen armas nucleares y concentran grandes cantidades de armas convencionales.

En el corto plazo no es previsible el diálogo con Corea del Norte. Si KJ decide prender la mecha bélica, el impacto mundial será desastroso. La moneda está en el aire: 5, 4, 3, 2, 1...

También te puede interesar:
Informe Anual de la OMC 2016. Perspectivas 2017-2018
Los próximos 100 años
Conflicto entre palestinos