Opinión

Inesperada decisión
de Banxico

El viernes pasado la Junta de Gobierno del Banco de México decidió de manera sorpresiva reducir la tasa de referencia 50 puntos base (0.50%) a 3%, su nivel mínimo histórico. La califico de sorpresiva porque ningún analista del mercado la estaba pronosticando e inclusive, la mayoría proyectaban un alza en la tasa de referencia en algún momento del año 2015.

La semana pasada en este mismo espacio comenté que había un trinomio que podía poner una disminución de la tasa de referencia sobre la mesa: (1) Crecimiento considerablemente más lento, particularmente dada “la ola” de revisiones de pronósticos de crecimiento del PIB para este año a la baja; (2) inflación descendente; y (3) reciente apreciación significativa del tipo de cambio (“¿Podrá bajar tasas Banxico?”, 3 de junio, 2014).

No obstante lo anterior y a pesar de que era de los pocos que no pronosticaba que el próximo movimiento de Banxico sería un alza, yo creí que el viernes Banxico no movería la tasa de interés. En mi opinión, ni las recientes comunicaciones de Banxico, ni el comportamiento de las principales variables económicas hacia delante, apuntaban a que la Junta de Gobierno del banco central de nuestro país reduciría la tasa de referencia.

Por un lado, en el tono de las comunicaciones que había tenido Banxico a escasas dos semanas de la reunión, tanto en las minutas de la última reunión de política monetaria, como en el Informe Trimestral sobre la Inflación y algunos discursos públicos de algunos miembros de la Junta de Gobierno, se apreciaba un fuerte optimismo sobre el crecimiento de México en la segunda mitad de este año, a pesar de su reciente revisión a la baja de su pronóstico.

Asimismo, se reiteraba que hacia delante la inflación iba a observar una tendencia al alza hacia niveles cercanos a 4%. En este sentido, en mi opinión y la del consenso del mercado, ninguna comunicación apuntaba hacia un cambio en la tasa de referencia.

Por otro lado, como también comenté la semana pasada, el rezago con el que actúa la política monetaria y la postura actual de política monetaria del Fed en EU, no hacían muy viable un recorte de tasas. En cuanto al rezago, el consenso entre analistas, incluyendo investigadores del propio Banxico, es que una acción de política monetaria tiene un efecto en la economía real entre seis y nueve meses más tarde, por lo que la acción del viernes pasado probablemente tenga un efecto entre diciembre de este año y febrero de 2015, cuando se supone que la economía estará creciendo a tasas significativamente mayores y que, de acuerdo a las estimaciones de la brecha de producto del propio Banco de México, el PIB estará creciendo muy cerca de su tasa de crecimiento potencial y que la teoría económica califica como el inicio potencial de presiones inflacionarias de lado de la demanda, momento nada propicio para relajar la política monetaria.

Entonces ¿Qué llevó a la Junta de Gobierno a reducir la tasa de referencia el viernes pasado? La pregunta también puede refrasearse como ¿Qué cambió la visión del Banco de México, que acababa de presentar con lujo de detalle en su Informe Trimestral sobre la Inflación, en tan solo dos semanas? Si bien he escuchado y leído todo tipo de argumentos, considero que son tres: (1) Poca convicción de que realmente la economía mexicana crecerá a tasas considerablemente mayores en el segundo semestre del año, por lo que si este fue el caso, estaría esperando que Banxico vuelva a disminuir su rango pronosticado de crecimiento, actualmente entre 2.3% y 3.3%; (2) gran convicción de que por fin se va a lograr que la inflación llegue al objetivo de 3% muy pronto; y (3) preocupación de que el tipo de cambio continúe apreciándose y que tenga un efecto negativo en las exportaciones mexicanas, único motor actual del crecimiento de México.

Sobre el primer punto, los datos económicos que se han publicado en las últimas dos semanas, incluyendo la balanza comercial de abril, el índice de confianza del consumidor de mayo, el índice PMI manufacturero del IMEF de mayo y las ventas de Wal-Mart México de mayo, en mi opinión, ninguna fue espectacular, pero en todas se observan indicios de mejoría, sobre todo si observamos los cambios mensuales ajustados por estacionalidad. En cuanto a (2), al igual que Banxico, confío que la inflación efectivamente alcanzará el objetivo de 3% en el 2015.

No obstante lo anterior, considero que esto no será necesariamente porque no existan presiones de lado de la demanda, sino por la nueva política de precios de la gasolina que adoptará la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el año que entra, en la que aunque no hay detalles todavía, deberá estar incrementando entre 3.5% y 4%, en lugar de 11% y 12%, como ha estado incrementando anualmente desde 2010. Por último, en cuanto al tipo de cambio –el punto (3)-, considero que si hay una preocupación sobre el tipo de cambio, debe ser primero la Comisión de Cambios quien debe de actuar, ya sea con políticas que con la menor distorsión posible absorban la liquidez excedente y acumulen reservas internacionales –como sería el caso actual-, sobre todo cuando la liquidez no es muy abundante (e.g. opciones de tipo de cambio que se han utilizado con anterioridad) o en el caso contrario, que se desacumulen reservas de manera ordenada con mecanismos predeterminados (e.g. subastas de dólares Banxico).

En mi opinión, esto mandaría señales más claras y no se mezclarían las políticas monetaria y cambiaria, que creo que hasta ahora han sido un factor de éxito para México. A todo esto, no sabemos a ciencia cierta qué motivó a la Junta de Gobierno del Banco de México a llevar a cabo una acción tan sorpresiva, en un momento que no se ve adecuado dado el marco macroeconómico que había presentado dos semanas atrás. Por esto va a ser clave dar lectura con mucho detalle a las minutas de esta reunión que se publicarán el próximo 20 de junio, en donde como primer resultado será ver que probablemente la decisión no fue unánime.

IN MEMORIAM

Quiero recordar a Javier Duclaud, quien desafortunadamente falleció en la madrugada del día de ayer. Para quienes lo conocimos, aprendimos de su liderazgo, seguramente discutimos con él, pero sobre todas las cosas, lo estimamos, mando un fuerte abrazo a familiares y amigos que comparten la muy triste pérdida de Javier.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: G_Casillas