Opinión

Inequidad de recorte

15 septiembre 2016 5:0
 
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Paquete Económico 2017

Uno. Quien quita y el término pega, “inequidad de recorte”, parejo al de “inequidad de género” en lo que ambos expresan calculada desigualdad. No puedo dudar de la necesidad de un severo recorte al gasto púbico 2017. Ya parece disco rayado: dólares al alza, barriles de petróleo a la baja, casi atonía del crecimiento económico, deuda pública en peligroso ascenso. Únicamente la recaudación vive temporada de vacas gordas (cuestión diversa es saber con pelos y señales cómo se distribuye el superávit).

Dos. Se dio la cifra del recorte en condiciones que ya se están tornando habituales: crisis, sobresalto. 293 mil 700 millones de pesos. Pudo ser mayor, o menor, para el oído ciudadano no importa. Lo que sí importa es la política, inequitativa, del tijereteo.

Tres. SEDATU: 39.7 %. SEMARNAT: 37. 6 %. ECONOMÍA: 37.5 %. TURISMO: 35.0 %. SAGARPA: 29.1 %. SCT: 28.5%. STPS: 21.5 %. SEGOB: 16.6 %. ¿Y la Secretaría de Salud? Disminución de 14 mil 728.12 millones de pesos. ¿Y la de Educación Pública, ave de tormentas? Se le recortan 31.596 millones de pesos.

Cuatro. “¡Ah caray!”, podría decirse, la cosa va en serio, a grandes males grandes remedios. Pero no es así. No. Mientras el gasto de la burocracia se incrementa en un 0.3 %, el Poder Judicial aumenta su presupuesto en 14.8 % (el mis tiempos de Secretario de Estudio y Cuenta, impensable el sueldo mensual actual de cada ministro), y el Poder Legislativo en 3.6%. ¿Cómo es eso? ¿No nos pesa la burocracia como una losa? ¿No es la legislativa una nueva “clase ociosa”, de por sí con vacaciones Todo Pagado? ¿El incremento judicial es acaso para atender la sed de justicia que asola a la nación? (lo dudo al igual que usted).

Cinco. Y, en cuanto a la recaudación, pese al corte de cabezas en la SHCP (que, reconozcámoslo, aporta un 11 .0 de ahorro), se propone un aumento del 9.7 %. Como si la actividad económica las tuviera todas consigo y los contribuyentes, sobre todo los de la parte del país gobernada por la CENTE, poder paralelo, no se las pasara despidiendo personal o de plano cerrando negociaciones.

Seis. La UNAM y la UAM la libran, al parecer. ¿Y la flamante Secretaría de Cultura, nacida de la manga presidencial, y sin todavía clara estrategia de contra-ataque frente a la obra cultural nefasta de la Industria de Conciencia dominante, Televisa y Televisión Azteca? Recorte del 17 %.

Siete. El presidente de la República había (com)prometido, antes de la presentación pánica del proyecto de recortes (y aumentos y omisiones), que quien se apretaría el cinturón sería el Gobierno de la República, no la familia ni la empresa.

Ocho. ¿Y los partidos políticos, y sus costosísimos árbitros, burla del Partido Verde y del de Encuentro Social, por mencionar dos entusiastas infractores de la ley? ¿Por qué no llamar la atención, a la hora de las malas noticias, de la necesidad premiosa de que los partidos contribuyan al sacrificio?

Nueve. ¿Y qué no decir de la formidable bolsa destinada a la propaganda oficial que, a ojos vistas, no consigue alzar un adarme la impopularidad presidencial?

Nueve. En verdad asombra que en la distribución de recortes no se propicie, merecida, justicieramente, la solidaridad de los partidos políticos, del INE potencia inmobiliaria, del TRIFE que va para serlo.

Diez. De la decadencia mexicana también es responsable el sistema de representación. Del rotundo fracaso de la democracia electoral, con causas remotas como el 68 (habría que probarlo), y próximas e indudables como la LOPPE de 1976, tan grande como fue su anhelo, son autores directos tanto los partidos llamados “grandes” y la friolera de los llamados “pequeños”, como su judicatura. Quizá la pobreza sacara la casta en vez de, la bonanza, el cobre.

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