Opinión

Inequidad de oportunidades en las Mipymes

 
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Pymes

El mundo está inmerso en condiciones de extrema inequidad de oportunidades y distribución de la renta.

El 20 por ciento de los países más ricos concentran 83% de la riqueza mundial mientras que el 20% de los más pobres se reparten el uno por ciento.

México “no canta mal las rancheras”. El uno por ciento de la población más rica en el país tiene un ingreso al menos 47 veces mayor que el 10% de la población más pobre.

Un total cercano a las 8.7 millones de familias participan del 83 por ciento de la renta nacional.

Y las MiPymes también reflejan un proceso de inequidad frente a las grandes empresas. Estamos en un país en el que las micro y pequeñas empresas patrocinan a sus clientes grandes que les pagan hasta tres meses después de haber entregado sus productos.

Ahora los proyectos de emprendimiento tradicionales ya cuentan con más dificultad para encontrar apoyos por no ser considerados proyectos de “alto impacto” como ahora son considerados la mayor parte de los proyectos de los jóvenes talentosos egresados, por lo general, de centros educativos superiores o técnicos superiores de paga.

El sueño se ha hecho realidad. La actual administración pro-Pyme, primera en el INADEM tiene hoy avanzado un trecho importante en beneficio de la articulación de un complejo ecosistema relacionado con la dinámica de las Start Ups y México cuenta con un sitio en la Federación Internacional respectiva, sueño que le hizo posible el SUM del que escribimos el mismo viernes anterior, proyecto en el que la Federación fue también patrocinador del proceso.

Y…¿Los sueños de mermelada? , Y ¿las recetas de la abuela? Y.. ¿las salsas de la tradición familiar?

No todo en México es un sueño empresarial de “ALTO IMPACTO” ni surgido de las huestes privilegiadas de la academia privada.

Y refiero dos casos rápidamente que viajan cientos de kilómetros, a veces en burro o caminando para hacer frente a la capacidad de empoderar a mujeres indígenas en regiones en donde el analfabetismo es una realidad común, donde el correo electrónico es considerado un arma del demonio, donde la energía eléctrica es un lujo y el agua potable un sueño eventualmente hecho realidad.

Diana Guadalupe Vitte, empresaria, desarrolla desde hace 12 años un proyecto empoderando la organización de mujeres pobres y en no pocos casos agredidas por sus esposos.

Trabajan por reducir la inequidad de zonas rurales e indígenas formando trabajos productivos en colectividades que luego ofrecen sus productos en zonas urbanas y en empresas que aceptan apadrinar determinados proyectos.

Proyectos que tardan un año en cuajar y que en mucho apoya Sagarpa. Trabajos “de riñón” para sacar beneficio que procura disminuir el marco de pobreza extrema de esas familias generalmente residentes en zonas de alta marginación.

O el proyecto de “México Profundo”, que es una Red de Organizaciones Sociales en Guerrero, en Chiapas y Oaxaca, en comunidades realmente pobres en donde los especuladores e intermediarios suelen comprar, por ejemplo, kilos de frijol a 4 pesos para que llegue a manos de las amas de casa a 22 el kilo.

Productos orgánicos que son orgánicos porque desde hace muchas décadas, para no hablar de cientos de años, los agricultores fueron suficientemente pobres como para no poder comprar fertilizantes químicos.

Gracias a Fundaciones como la de WalMart estos casos, al menos el último, permite sacar provecho a los proyectos productivos de los más pobres en el país para que las ganancias que se obtengan regresen íntegros al suelo de esas tierras para intentar recuperarlos del desgaste que vienen presentando desde décadas atrás.

O el proyecto de “Guardianes de la Tierra”, que desarrolla en Veracruz un fertilizante orgánico de manera conjunta entre el conocimiento ancestral de una comunidad muy pequeñita de ese estado y procesos de investigación científica en Cuba.

En esa tierra en donde los naranjeros venden a 30 centavos el kilo de naranja para que llegue a la mesa de las amas de casa en la Capital a 10 o 12 pesos el kilo.

No saldremos de la miseria de nuestro pueblo si no hay un trabajo en serio de voluntades múltiples, de organizaciones sociales, gobiernos en sus distintas esferas de responsabilidad, iniciativa privada y consumo interno comprometido con los que producen y son los que hoy menos tienen.

Bienaventurados los jóvenes que contaron con el privilegio de estudiar en escuelas privadas para lo que sus padres empeñaron su vida para pagar las colegiaturas.

Maravilloso que aprovecharon esa oportunidad y hoy cuentan con proyectos de start ups que hacen latir sus corazones ante la perspectiva de ser fondeados por capitales de riesgo.

Los otros corazones también laten y en ellos no está la esperanza de ese golpe de fondeo internacional que les abra el camino del éxito.

Los otros proyectos empresariales, que también cuentan, pelean por la sobrevivencia y por paliar el hambre.

Correo:direccion@universopyme.com.mx

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